14 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.
La Costa da Morte está plagada de iglesias cargadas de arte y de siglos. A veces, el mantenimiento de todo este patrimonio se hace difícil. Y son los vecinos los que con sus aportaciones suelen hacer un gran esfuerzo por mantenerlo en buen estado. Sin embargo, ya quedan algunas parroquias en las que menguan los feligreses y las posibilidades de reunir dinero para afrontar restauraciones y mantenimiento. En Rus no ha habido ese problema para ir cuidando de su joya arquitectónica. Han hecho un buen trabajo. Un bien orgullo de todos.