Olería

Antonio Longueira Vidal
Toni Longueira FUERA DE JUEGO

CARBALLO

20 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

De un día para otro, en plena Navidad y con un simple y frio aviso telefónico, los hijos de Luciano García Alén tuvieron que llevarse como buenamente pudieron, a la carrera y sin ayuda alguna, las más de 300 piezas de olería expuestas en el antiguo centro comarcal de Buño, y que el famoso etnógrafo había cedido con tanto cariño al Concello de Malpica. Uno de los museos de referencia en la Costa da Morte echaba al cierre definitivo un frío 31 de diciembre del 2011. Ni un perdón, ni unas gracias. Nada.

El malestar por las formas se hizo patente en el entorno más próximo del etnógrafo, que falleció mientras su obra acababa precintada en simples cajas de cartón. Los alcaldes José Ramón Varela, Eduardo Parga y Walter Pardo intentaron recuperar sin éxito esta importante obra, que incluye piezas únicas de olería. De paso buscaron recomponer lazos con los herederos. Pero las heridas eran tan profundas que la familia del etnógrafo frenó todo intento de recuperar el museo.

Pero el tiempo todo lo cura. O debería. Por eso y tras casi diez años de larga espera, se empieza a hablar ya de un convenio con el Concello que regule la futura gestión de la obra. De concretarse sería una gran noticia para el patrimonio cultural de la Costa da Morte. Justo ahora que la olería de Buño triunfa en las mejores pasarelas y las primeras firmas se pelean por sus icónicos y originales diseños. Pero también sería un balón de oxígeno para la parroquia. Buño languidece a pasos agigantados. El regreso del museo supondría un espaldarazo a un sector que llegó a tener 114 artesanos, de los que solo perviven 16.