EN PRIMERA PERSONA | Escribe CARLOS JOSÉ VELOSO LEMUS | Baterista, técnico de sonido, cantante, conductor de bus... Una vida de música
21 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Nací el 18 de agosto de 1961 a los pies de las Torres do Allo. En ese lugar incomparable que marcaría mi vida, jugaba, como el niño que era, por los carballos y aquella preciosa zona. Viví las fiestas de San Ramón, que acabarían dirigiéndome hacia mi carrera, pues me quedaba mirando las orquestas que por allí pasaban. Los días siguientes hacía mis propias verbenas uniendo juncos para construir cables y guirnaldas, coleccionando botes para hacer una batería y utilizando el viejo palco de la orquesta como escenario. Tenía cuatro años cuando me fui a vivir a A Cacharoza (Baio) mientras se arreglaba la casa de mis padres, Manuel Veloso Blanco y María del Carmen Lemus Anido, vivienda que se convertiría en el hogar familiar hasta el día de hoy junto a Fonte de Cardezo. En esos años de niñez, mi normalidad consistía en acudir a la escuela con el maestro Antonio Platas y romperme los zuecos por las empedradas carreteras y pistas que pasaban por delante de mi casa y también por los alrededores.
En el 1970 empecé a estudiar solfeo con el músico y profesor Perfecto Varela Vázquez, de Anos (Cabana), que me daba clases particulares junto a otros alumnos en un local que tenía el bar de Lucho (jefe del conjunto vocal Los Yamis) en Baio. Me examiné por primera vez de solfeo cuando tenía 11 años, en 1972, en el Real Conservatorio de Música y Declamación de A Coruña. A los pocos días, mis padres decidieron cumplir con su promesa y me compraron una batería, que apareció en el coche de Lucho (un 850 Cupé) dentro del garaje del molino de Veloso, situado junto al bar. ¡Ese día nunca lo olvidaré! La batería, que había sido de Manolo da Torre, se componía de bombo, caja, chaston, bongós y un platillo que parecía una sartén, pero que para mí era lo mejor del mundo. Perfecto, el profesor, me consiguió un método de Regolí, un método serio para empezar a tocar; mientras que Lucho me pasaba las partituras de batería que le llegaban impresas como director que era de la orquesta Los Yamis. De este modo me empecé a formar en la que acabaría siendo mi profesión para toda la vida.
A los 13 años apareció en casa de mis padres una persona que sería la encargada de enfocar mi trayectoria, Jesús Méndez Torrado, Suso de Basilio. Había estado haciendo una serie de actuaciones con la orquesta de Lucho y se enteró de que había un chavalito que tocaba un poco la batería. Como tenía en mente formar un conjunto pues ahí se fue a hablar con mis padres y con el chavalito. La carrera como baterista en el Grupo Nuevas Ideas comenzó el 19 de marzo de 1975, en la sala de fiestas Miramar de Corme. Tres años más tarde, me matriculé en el Conservatorio de A Coruña de tercero de solfeo y de preparatorio de percusión, siendo uno de los primeros alumnos matriculados de Galicia, pues en esta materia no había cátedra hasta que fue para la ciudad el profesor salmantino Fernando Santos. Con él estuve varios años.
Muchas formaciones
En 1981 paseé a formar parte de la orquesta coruñesa Finisterre, aunque regresé en el 1985 a Nuevas Ideas, después del intento fallido de montar una orquesta nueva. Durante un largo tiempo, desde 1985, fui director del coro Labarta Pose de Baio: tendría la formación un gran éxito por la interpretación de canciones de la obra Jesucristo Superstar en la escenificación de la Pasión de Jesús en el cine de Baio. Todo ello, capitaneado por Pepe de Valiña, hombre muy importante en la cultura de esta localidad. Al mismo tiempo, yo también daba clases de solfeo y otras materias a varios chavales de Baio y comarca.
Corría el 1987 cuando pasé a formar parte de una orquesta de Lugo, Madeira, en donde estuve cinco años. Me incorporé después, en 1992, a la Ciudad de Lugo, pasando a ser un año después su director artístico, junto con Quique Alvarado, director musical, y Rodrigo Moreno. Tras un par de años y por motivos burocráticos pasamos a llamar a esta formación Passadena, nombre que tendría hasta el 1997, fecha de su desaparición.
Tan solo uno más tarde, decidí dejar de tocar la batería y dedicarme a las funciones de técnico de sonido con una orquesta, la de Enrique Barrios, llamada Morango. Y así se pasa ese año. Junto con Félix Cabodevila, gerente de la empresa Lugonorte de Espectáculos, decidimos crear en 1999 una nueva agrupación, la orquesta Almirantes, en la que ejercí como técnico de sonido y como director artístico. Desde el 2005 hasta el 13 de octubre del 2019 me quedé solo como director de esta formación que me dio una gran experiencia, tanto en lo musical como en lo personal. Grandes alegrías me reportaron las actuaciones por España (Cataluña, País Vasco, Castilla y León...) y el extranjero (Suiza, Londres, Liechtenstein, Portugal...). Como es lógico, también por toda Galicia.
Paralelamente, en el 2010 decidí iniciar actuaciones como cantante solista en locales como el Café del Centro, el Círculo las Artes o el restaurante La Palloza, todos ellos en Lugo, pero también el pub Swing de A Coruña, el Aldeola de Malpica y establecimientos que me iban llamando para interpretar esas canciones de siempre, música de baile. Grabé en el 2016 un cedé llamado Bailando con Carlos (Pichi) y actúe en programas de la CRTVG como Luar o Bamboleo. Marcó el 2019 un punto de inflexión, pues a finales de septiembre de ese año me diagnosticaron un melanoma, un cáncer de piel de lo más agresivo. Decidí dedicarme a mi salud: fue después del 13 de octubre del 2019, fecha de la última actuación con Almirantes, cuando empecé con todos los tratamientos, tres intervenciones quirúrgicas, consultas, pruebas, tratamiento de inmunoterapia... A día de hoy, mi salud es inmejorable.
Me dediqué en el confinamiento a preparar un nuevo cedé, Bailando con Carlos (Pichi) 2; en él habrá temas inéditos, uno del maestro Suso de Basilio y otro de Manuel Pajón Gayoso, de Lugo, director del grupo de folk rock Taranis, en donde ejerzo como baterista desde el 2016. Acabamos de sacar un cedé, Mundo idiota. Ejerzo además en la actualidad como conductor de bus, esperando que las cosas mejoren para la música. Por lo demás, en Lugo llevo asentado y felizmente casado hace más de dos decenios.