Escribe el jefe del Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Fisterra, Manuel Capeáns | Hemos aprendido mucho para minimizar el impacto de la navegación
14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Hace poco más de un año fui invitado a participar en un acto conmemorativo de la puesta en marcha, hace más de 30 años, del dispositivo de separación de tráfico de Finisterre en representación del Centro de Control de Tráfico y Salvamento Marítimo Finisterre.
El acto se celebró en Muxía (zona cero de uno de los accidentes marítimos de mayor impacto en nuestras vidas y en las costas europeas) y los organizadores tuvieron el acierto de nombrarlo «Costa da Vida». En él se reconoció la gran aportación que este elemento diseñado para mejorar la seguridad marítima viene suponiendo desde entonces para las vidas de la gente de mar y la protección del medio marino y de nuestras costas.
Desde entonces, la concienciación de las autoridades y sociedad civil respecto a la importancia de proteger la vida humana en la mar y la protección del medio ambiente marino no ha hecho sino aumentar y ello supone que hoy dispongamos de un sistema nacional de respuesta para atender las emergencias marítimas homologable al de los países más avanzados del mundo.
Emergencias complejas
Precisamente porque estamos alerta las 24 horas los 365 días del año sabemos que las costas de sotavento sometidas a intenso tráfico marítimo (100 buques mercantes al día), actividad pesquera (10.000 embarcaciones pesqueras) y crecientemente recreativa (accidentes de embarcaciones deportivas y personas en la costa), son susceptibles de generar emergencias en la mar (atendemos 400 al año), eventualmente muy complejas, y que requieren de los mejores esfuerzos de toda la comunidad marítima; esfuerzos que han de dirigirse primeramente a acciones preventivas para evitar los accidentes y en segundo lugar a responder con diligencia y capacidad suficiente para minimizar los daños que se produzcan como consecuencia.
Es labor de Salvamento Marítimo, organismo dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, atender las diversas necesidades de asistencia que tienen lugar en la mar; a tal fin, disponemos de los recursos humanos y técnicos para dar respuesta coordinada a las emergencias: controladores de tráfico marítimo que monitorizan el tránsito seguro de los buques por nuestras aguas y movilizan los recursos necesarios cuando tenemos peticiones de asistencia.
Embarcaciones, buques de salvamento, medios aéreos, equipos de buceo, robots submarinos, material de lucha contra la contaminación tanto de Salvamento Marítimo como de la Administración autonómica a través del servicio de Gardacostas, salen a la mar en cualquier circunstancia para dar respuesta robusta a las emergencias (800 personas asistidas cada año).
Mucho hemos aprendido en los últimos decenios para minimizar el impacto de la imprescindible navegación que permite que alimentos, bienes y fuentes de energía lleguen a nuestros hogares desde nuestras costas y lugares remotos del planeta; sabemos que la mar no permite que cedamos en nuestro empeño de hacer de nuestras costas lugares seguros y que sus desafíos son lo suficientemente poderosos para que apelemos al buen hacer de todos los implicados en la aventura marítima a fin de que los inevitables golpes de mar no tiñan de dolor nuestras aguas y nuestras almas como venía siendo antes de que nos organizásemos como sociedad para hacer de nuestras costas, costas de vida. Semper Paratus.