Muertos

La Voz

CARBALLO

18 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Podría haber vivido otros cinco o incluso diez años, con alguna enfermedad crónica y unos pocos achaques, pero rodeado del amor de sus hijos y la alegría de sus nietos. La última (desconocida) víctima del coronavirus en la zona era un hombre de 92 años y le damos poca importancia a su fallecimiento porque a esa edad se muere mucha gente y otra mucha ni llega hasta allí. Sin embargo, el suyo, como el de todos los demás, ha sido un óbito evitable. Cada vez que somos irresponsables con la pandemia ponemos a alguien en riesgo de morir. Puede ser un desconocido o un ser amado. ¿Vale la pena?