23 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.
El coronavirus no admite confianzas. A la primera relajación ya se adueña de la situación. Vimianzo había cogido velocidad en la bajada de incidencia, pero en vez de llanear emprendió una nueva subida peligrosa. La gente está cansada. Lleva casi dos meses de restricciones muy duras, pero no es el momento de tirar la toalla. Toda la Terra de Soneira está manchada por el color de la epidemia. Los test se suceden para buscar asintomáticos. Sin embargo, casi un tercio de los convocados se ha abstenido de acudir en algunos casos. La lucha contra el coronavirus es una cosa de todos. Exige la implicación de todos. El virus ya lleva impartidas unas cuantas malas lecciones. Es cuestión de ir aprendiéndolas para salir de este fango.