El delta de Razo-Arnados

PLUMAS CON SABER | Escribe Vidal Romaní | Entre Razo y A Pedra do Sal nada menos que se juntan dos grandes fallas de edad del Terciario


En la costa de Carballo, sin duda el tramo más conflictivo es el que va de Razo a Pedra do Sal, pasando por Baldaio. Tanto al este como al oeste, la costa deja de dar problemas, es una costa rocosa que resiste bastante bien los ataques del mar, pero entre Razo y A Pedra do Sal nada menos que se juntan dos grandes fallas de edad del Terciario. Una de ellas es la misma falla que pasa por Meirama y que al llegar al mar forma una pequeña fosa tectónica que el mar aprovechó para crear la laguna de Baldaio.

Por el otro lado, hacia el oeste, está situada la población litoral de Razo-Arnados. En este caso, la otra falla terciaria ha permitido el desarrollo de un gran valle que llega hasta Monte Neme y en el que se ha encajado un río que al llegar al mar desemboca en un delta que muere en el arenal de Baldaio. Es el infortunio geológico lo que ha hecho que A Pedra do Sal se haya construido sobre una plataforma firme de roca, mientras que Razo haya desgraciadamente aprovechado la cuña de sedimentos que forman el delta del Rego de Oza. Y sobre esos materiales formados por los arrastres del agua durante miles de años (tal vez mas de 60.000), es donde a alguien se le ocurrió construir un asentamiento veraniego que se ha ido agrandando poco a poco hacia donde no debía: el mar. Y también, como siempre, se ha estirado al límite la superficie ocupada llegando hasta el borde del acantilado. Y como el Atlántico no es un charco, esta parte de la costa está siendo continuamente erosionada por el mar.

El resultado es una carretera costera que esporádicamente hay que cortar porque el mar se la come y un poco mas adentro están las casas las que, si no se hace nada serio mas que construir, escollera tras escollera, las olas empezarán pronto también a erosionar. La única ventaja para los geólogos es que pueden ver los magníficos cortes estratigráficos del delta que el mar se preocupa de mantener limpio durante los temporales de invierno. La solución no fue, evidentemente, construir un paseo marítimo con su rampa de bajada a la playa, que el mar destruyó en menos de un invierno, ni tampoco esas antiestéticas escolleras que el mar se irá llevando cuando quiera. La única solución, la que no se va a hacer, es un muro tipo Riazor que bien fundamentado en la base rocosa puede proteger las casas de Razo-Arnados. Y también la carretera litoral. Si queremos saber lo que pasará pronto solo tenemos desplazarnos al oeste y ver lo que ocurre con las casas de la playa de Malpica todos los inviernos. Pues lo mismo en Razo-Arnados.

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