a. garcía
carballo / la voz

«Estamos en una situación muy complicada, no pudimos ir al mar, pero hicimos una pequeña procesión», dice el sacerdote Désiré Kouakou, párroco en Cee y Corcubión, donde ayer honraron a la Virgen del Carmen. Indica que, dentro de lo posible, se trató de que no pasase desapercibida una fecha de tanta devoción, una tradición «que siempre se ha hecho», un recuerdo para aquellos que dedican su vida al mar y que, a veces, se la dejan en él. «La pandemia ya nos ha parado demasiado. A pesar del miedo, que es lógico, la vida sigue adelante», reflexiona. Eso sí, incide, tratando de seguir las normas: «La máscara, la distancia...».

Día del Carmen en Corcubión
Día del Carmen en Corcubión
Día del Carmen en Cee
Día del Carmen en Cee

Puede que, en cuanto a actos lúdicos, verbenas y demás, este haya sido el Día del Carmen más light en la comarca, pero no así en sentimiento, ni siquiera en afluencia. Camariñas era la localidad que ayer concentraba en gran medida todas las miradas, su celebración es la reina. La misa de campaña se celebró en la Praza do Mercado, en lugar de en la lonja vieja, con las sillas dispuestas para respetar las restricciones. Sin embargo, también pudieron verse concentraciones de gente (con mascarillas, pero en ocasiones más caídas de lo debido), en el seguimiento de la Danza de Arcos o en el de la subida de la imagen al barco que la llevaría en procesión.

La comisión lleva varios años eligiendo Camariñáns de Honra y en esta ocasión fueron los integrantes de Protección Civil. También el Concello quiso sumarse a esa propuesta y, como a las voluntarias que habían cosido mascarillas en su día, entregó un tótem a cada uno de los integrantes, por su actuación ante el covid-19. Suso O Coruñés, Jesús, Luis, Diego, José María, Tedín, Manolo Brañas y Mario fueron mencionados por la alcaldesa, Sandra Insua: «Estarémosvos eternamente agradecidos. Foron días de moita angustia, nos que o medo estaba patente todos os días. Tomáronse decisións rápidas, e sen precedentes. Nunca antes houbera unha pandemia. Pero, xuntos, Concello e Protección Civil soubemos saír adiante e protexer a saúde dos nosos veciños». Incluso con «coches en condicións non moi adecuadas», fueron capaces de llegar «a todos os recunchos do noso concello». Por ello, Insua avanzó que se intentaría «mellorar e dotarvos dos medios necesarios». Aunque «rara», «sen poder facelo como o fixemos toda a vida enteira», también el patrón del Hermanos Chiquita, José Manuel Campaña, decía ayer vivir emocionado la celebración del Carmen. «Este barco só ten ano e medio con nós, así que imaxina a ilusión», confesaba al preguntarle qué sentía al portar la imagen. Los navíos salieron al mar, pero lo debían hacer sin ir cargados de gente, con aforo limitado. En un día como este, todos quieren subirse en el de la Virgen y, de hecho, la corporación optó por no hacerlo al ver que ya iba completo. Las embarcaciones se acercaron a Muxía, pero este año no desembarcaron para bailar la Danza de Arcos.

Lois García: «Houbo que adaptarse á situación, respectando todas as medidas»

Al igual que en Corcubión y en Cee, tampoco en Corme este año hubo procesión marítima. Sí una ofrenda, flores lanzadas al Atlántico, en memoria de los que ya no están. La explanada del muelle, previa solicitud de permiso a Portos por parte del Concello, como recordaba el alcalde, Lois García, acogió los actos: un pasacalles a cargo de Inllar y una misa de campaña con la gente sentada a una distancia que respetase las normas de seguridad, por las que veló Protección Civil.

No faltó la traca. La imagen de la Virgen del Carmen, transportada precisamente en uno de los vehículos de esa agrupación desde la iglesia hasta el muelle, presidió los oficios, al igual que el sacerdote, subida al barco de Mourelle, en tierra, una réplica de los que en su día usaría el almirante, obra de la asociación de vecinos Eduardo Pondal. «Foi algo moi bonito, unha misa moi bonita», sopesa el regidor, que dice que no quedó otra que «adaptarse ás circunstancias, adaptarse á situación». Ello implicó desde el control de acceso hasta el facilitar gel hidroalcohólico.

En nombre de la cofradía, también el patrón mayor dio las gracias a los asistentes, entre ellos varios miembros de la corporación. No pudo cantar, eso sí, el coro Brisas do Mar, cuyos temas marineros confieren siempre un toque especial a esta celebración. También en esta cuestión hubo que adaptarse: «Cantante e organista, seguindo todas as medidas».

Tierra adentro se celebró en Cerceda y el Carmen en Zas, donde tiene hondo arraigo. Son nada menos que las fiestas principales de la capital del Concello. Este fin de semana habrá misas por el Corpus y el Carmen en Caión, aunque no será en el puerto ni habrá tampoco procesión por mar.

Límites virtuales

Creyentes y no creyentes deben encomendarse a la Virgen de Carmen más que nunca. Dice el párroco corcubionés que, a pesar del miedo, la vida sigue, pero no todo el mundo parece tener miedo. Los oficios se llevaron a cabo con las evidentes restricciones, pero luego a mucha gente se le fue la mano. El comportamiento de algunas personas no está a la medida de la pandemia. Los límites semejan solo virtuales.

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«A pesar del miedo, la vida sigue»