Admirable libertad en México

La Voz

CARBALLO

En México, Finisterre alcanzó una admirable libertad personal y creativa. Además de periodista, escritor, editor, poeta, inventor y albacea de León Felipe, fundó la Asociación de Escritores de México, y fue miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial de ese país, entre otras numerosas actividades culturales, empresariales o sociales que desenvolvió. «Conocí a León Felipe en Madrid, en 1936, en la Guerra Civil Española y en tiempos de la revista Paso a la juventud. Luego, en México nuestra amistad fue estrechándose cada vez más. Desde un principio hubo entre nosotros una gran compenetración, grandes coincidencias en temas fundamentales. Y desde el primer momento admiré su poesía, el valor de su testimonio humano», declaró en La Voz el 18 octubre de 1981.

Finisterre fue miembro de numerosas instituciones y también ampliamente premiado, impulsor de una gran trayectoria en la edición con la editorial Finisterre, las revistas Poesía en México y Ecuador, 0º 0’ 0’’, y un taller de artes gráficas, así como autor de una completa obra poética. En 1961 viajó a Galicia y estudió la poesía gallega del momento. Publicó en su editorial el libro Poesía de Galicia Contemporánea. Y en diciembre de 1967 fue elegido académico correspondiente de la Real Academia Gallega. A mediados de diciembre de 1975, casi un mes después de fallecer el dictador, Alejandro Finisterre efectuó un viaje a España. En Ourense fue detenido por la policía en un céntrico hotel y encarcelado, al existir una orden del Tribunal de Orden Público por estar procesado junto con el distribuidor en España del libro Nueva antología de León Felipe. El 12 de mayo de 1975 fue declarado en rebeldía y el 7 de octubre el fiscal le acusó de un delito de «injurias al Jefe del Estado», y solicitó para él un año y seis meses de prisión y 20.000 pesetas de multa. Y ordenaron su busca y captura. No obstante, al fisterrán le alcanzaba el indulto concedido tras la muerte de Franco, y por tanto su responsabilidad estaba extinguida. Las autoridades esperaron instrucciones de Madrid y quedó en libertad en la tarde del 17 de diciembre. Años después regresó a España.

Bien es cierto que no mantuvo, por razones obvias de su exilio, un contacto físico con Fisterra, pero sí afectivo como lo demuestra un apellido que tomó prestado. Casado con la cantante lírica María Herrero, con la que no tuvo hijos, falleció en Zamora el 9 de febrero del 2007 a los 87 años, después del sacrificio del tiempo dedicado a construir una obra y un legado con el apellido, Finisterre. Murió poco antes de que el concello quisiera concederle el título de Hijo Predilecto, en un segundo intento que tampoco llegó a buen término. Sin duda que existían razones para otorgárselo. Él, ya en la vejez, desde hacía tiempo, esperaba poco de todo y menos de los demás.