Los jóvenes de Dumbría también recuperan la música tradicional

Los hermanos Rebeca y Samuel, junto a sus compañeros de los Gaiteiros de Buxantes, preparan una recogida de canciones populares por todo el municipio


Carballo / La Voz

Las recollidas de temas tradicionales no son algo nuevo en la Costa da Morte. Hace ya mucho, grupos como Castromeda o veteranos profesores como Quique Peón, Xabier Díaz y otros, además de grupos como las Cantareiras de Berdillo, ya recorrían las aldeas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, sobre todo, en busca de temas cantados o bailados durante generaciones, pero que, con los nuevos tiempos, han ido cayendo en el olvido.

Incluso esas mismas recolectas ya no son tan habituales como antes, pero de vez en cuando surge algún grupo interesado por rescatar (posiblemente sea ya la última oportunidad, debido al envejecimiento) canciones de siempre. Y en ello están los Gaiteiros de Buxantes, un grupo de 18 integrantes que incluye también una escuela, de unos 40 miembros en total.

Rebeca Rama Santiago, natural de Santa Uxía do Ézaro, es una de las dos profesoras de pandereta de la escuela, pero en el grupo toca el tambor, mismo instrumento que su hermano Samuel, también involucrado en esta labor de búsqueda que, no obstante, Rebeca insiste en que es un proyecto colectivo, en el que hasta la idea partió de otro, pero es evidente que alguien va a tener más actividad en este trabajo.

Y trabajo realmente no le falta en la difusión de la música tradicional, porque esta joven artista (26 años, por 22 de su hermano) también forma parte del grupo Invernía, el que se juntan con otros músicos de Santiago, Vedra, A Estrada y por supuesto Dumbría. Un grupo ya consolidado que, entre sus últimos logros, está la participación en el festival celta de Lorient.

No se queda ahí su actividad musical: también es una de las nueve pandereteiras de Folerpas, el grupo de Invernía. Y, por si fuera poco, es una de las tres voces femeninas que acompañan a Ses en sus conciertos. «Levo xa tres anos con ela no grupo, e a verdade é que estou moi contenta», indica.

A mayores, acompañó al músico vimiancés Serj (del que es prima) durante sus actuaciones, una labor que actualmente está en período de descanso. Con todo esto, la música es parte esencial de su vida, sobre todo para alguien que casi se ha criado con una pandereta en la mano, dice medio en broma medio en serio. «E oxalá puidese dedicarme á música a tempo completo», pero de momento está centrada en acabar un máster tras graduarse en terapia ocupacional.

Inicio pendiente

Con todo este bagaje, por tanto, no es extraño que se involucre en la recuperación de la música de su entorno. Otra cosa es cuándo empezará, tal y como están las cosas, pero la determinación es importante, y además se trata de una labor que ha gustado en el gobierno local de Dumbría. «Xa temos os nomes de algunha xente para irlles a preguntar, e así ir empezando. Creo que na nosa cultura hai unha enorme riqueza, e é unha mágoa que non se recolla e se manteña viva», señala. Por eso, para repartirse por zonas, se encargarán varios, cubriendo desde O Ézaro hasta Berdeogas, pero también parroquias vecinas, por ejemplo en Mazaricos, en las que ya tienen constancia de gente que se casó ahí, siendo oriundos de Dumbría, y atesoran en su memoria las viejas canciones. Con todo, Rebeca señala que hace ya un tiempo se había recuperado alguna pieza. «Coñezo unha Jota de Santa Uxía de fará uns quince anos, ou por aí. Eu empezara coa pendeireta aos seis anos, e lembro de tocar ese tema máis tarde, de cantar esa canción», explica.

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