08 feb 2020 . Actualizado a las 05:00 h.
Galicia ha dejado la mitad de su alma en Suiza. Y continúa haciéndolo. Pocas obras levantadas en los últimos tres cuartos de siglo habrá en el país helvético en las que no haya intervenido algún gallego. Parece que así seguirá. La muestra está en el éxito de la convocatoria de Iván Morales y su empresa. El eterno paraíso laboral para mucha gente de la Costa da Morte atrae como un imán mientras los horizontes sigan nublados en su tierra.