Ser o no ser un camino público

Una cuestión urbanística se transforma en una movilización vecinal en Corme


Carballo / la voz

Algo huele mal en Corme, parafraseando Hamlet, pero todo depende de la intención que le ponga cada cual a sus pituitarias. En lo que sí coinciden las partes es en que un asunto puramente urbanístico ha devenido en conflicto vecinal, con dos propietarios presuntamente perjudicados, cada uno con lo suyo, y con el Concello y sus técnicos argumentando con el Catastro y el PXOM en la mano frente a residentes que consideran que se cometerá una injusticia si la medida del derribo sigue adelante.

Ayer por la mañana no se produjo la demolición del cierre en la rúa dos Condes. El expediente abierto por las obras realizadas por Ángel Suárez Baneira había llegado a la fase de resolución, pero el propietario recurrió al contencioso administrativo y, al parecer, el Concello ha decidido esperar a la resolución judicial.

Aunque en su convocatoria de movilización la asociación de vecinos Eduardo Pondal habla de derribo de una vivienda, el propio afectado reconoce que solo se trata de un cierre y una puerta. El Concello lo ratifica y añade que Suárez Baneira no presentó solicitud de licencia para la realización de la obra.

La entidad vecinal ha apostado manifiestamente por una de las partes. El muro perjudica a Moncho Oreiro, que se está haciendo una casa justo detrás de la de Suárez Baneira. Él también es de Corme, pero vive en A Coruña. Se ha visto obligado a pactar con otro propietario el acceso rodado a su finca durante las obras, porque Ángel Suárez cegó el acceso para la maquinaria. Si hay o no hay camino ahí es el centro de la discusión, porque Moncho Oreiro tiene licencia municipal, algo que solo se le puede otorgar si hasta la casa puede llegar un coche.

Además, el paso tiene alcantarillado y alumbrado público, lo que indica que es una calle, algo que también está claro en el PXOM aprobado en el 2015 e incluso en el Catastro, donde se puede observar además que Ángel Suárez posee edificaciones a ambos lados del camino que desemboca en la ahora propiedad de Moncho Oreiro que, curiosamente, es más antigua que las otras dos. Todos los técnicos municipales a lo largo de los años han dejado claro que el camino es público y así consta en la documentación oficial

Ayer por la mañana se concentraron ante la vivienda de Ángel Suárez un buen número de residentes y, en principio, todos ellos estarían de acuerdo en que Moncho Oreiro no tiene derecho a llegar a la casa que está rehabilitando por un acceso rodado. Solo podría hacerlo por lo que tiene todo el aspecto del patio de la vivienda de su vecino, que también construyó una barbacoa en el paso, lo que ahora hace casi imposible su uso como calzada para vehículos. Sin embargo, Moncho Oreiro afirma que tiene apoyos en el pueblo y no entiende el motivo por el que la asociación de vecinos se ha puesto de lado de Ángel Suárez. El hecho de que el PP también haya dado su apoyo al que construyó el muro y cegó el camino hace sospechar de que podría haber motivaciones políticas en una cuestión meramente legal, con familias enfrentadas y perjudicadas de por medio.

Ángel Suárez no niega el paso, pero a pie y a través de lo que semeja ser su propiedad, donde hay desde juguetes infantiles hasta la propia lareira, entre otros objetos, como su ropa de percebeiro

Moncho Oreiro también explicó que al principio, cuando comenzó la obra en el 2016, pasaba el chimpín que se usaba para llevar material a la obra, que en un primer momento consistía en la reparación del tejado, «hasta que un día dijo que no dejaba pasar nada más», según el cormelán residente en A Coruña.

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