La guerra a los plásticos también se libra en las explotaciones ganaderas

Cada vez más concellos recogen a domicilio deshechos plásticos de tipo agrícola


Carballo / La Voz

Con una auténtica guerra en marcha contra los residuos plásticos, cada día se libran pequeñas batallas desde los sectores más insospechados. Si bien hace unos meses saltaba a la palestra un reto viral para la limpieza de playas, desde hace años los ganaderos y empresarios del sector hortícola llevan la delantera reciclando un buen porcentaje de los plásticos que emplean.

En Galicia, según datos arrojados por Medio Rural, cada año se generan unas 7.700 toneladas de este tipo de deshechos, entre bolsas de silo, plástico de invernadero y otros materiales. La recogida de plásticos agrícolas que ofrecía la Xunta está paralizada desde hace meses, y cada vez son más los concellos que ofrecen este servicio por su cuenta, en especial aquellos en los que la ganadería tiene un peso destacado.

De los últimos en sumarse al club fue Vimianzo, que además de tener un punto limpio en el polígono y un espacio habilitado para estos materiales cerca de Bamiro, ahora también ofrece la posibilidad de recolectarlos puerta a puerta. De hecho, la próxima tanda se hará a partir del día 21 de agosto, siendo hoy el último día para dar aviso al Concello. Ha de hacerse llamando al teléfono 698 148 504 en horario de 9.00 a 15.00. El día de la recogida los plásticos deberán estar tan bien doblados como sea posible, además de atados con el hilo de rafia comercializada para las pacas y libres de materia orgánica o de otros materiales que dificultarían su posterior tratamiento.

Esta es una condición universal, aplicable también a otros municipios como Zas, uno de los primeros en implantar este sistema hace cerca de un decenio y en donde el servicio pasó de ser bianual a hacerse de forma continua, previo aviso telefónico por parte de los interesados. «Notouse moito», comentaba estos días el regidor, Manuel Muíño, «é moi excepcional que te atopes con plásticos ou rodas abandonadas en silos», añade.

En Dumbría, otro de los bastiones ganaderos de la comarca, se implantó esta medida hace cosa de cuatro o cinco años, y con un sistema similar. «É moi cómodo», asegura el ganadero José Antonio Casais, de Olveira. Explica, asimismo, que «está totalmente prohibido ter os plásticos tirados ou apilados polas leiras». Reciben, de hecho, visitas periódicas cada uno o dos años en las que técnicos inspeccionan aspectos como este.

En Muxía, según el responsable del punto limpio, José Carrera, «xúntase bastante plástico, ao haber moitas granxas pola zona». Los interesados en que se los recojan a domicilio solo tienen que llamar a las instalaciones, situadas en Os Muíños, y la empresa que hace los recorridos para recolectar voluminosos se lleva también los plásticos.

El caso de A Laracha es un tanto peculiar. Si bien no hay habilitado un servicio regular y periódico, como en otros municipios, el personal del punto limpio se encarga de gestionarles viajes a los ganaderos, si tienen suficiente material acumulado o se juntan varias explotaciones para hacer una misma ruta. «Encargámonos nós de chamarlles á empresa e o certo é que os veciños prefíreno, en vez de andar traendo pouco a pouco ata o punto limpo, especialmente se viven algo lonxe», comenta José Ángel Campo, trabajador.

Paralelamente, la cooperativa Coreber ofrece también este servicio a sus socios, tal y como explica el ganadero Xusto Sánchez, de la explotación A Devesa, en Langueirón (Ponteceso). El sistema es el mismo: dar aviso y esperar a la próxima ruta.

Muchos ganaderos reutilizan o dan nuevos usos a los materiales antes de enviarlos a reciclar

Las explotaciones situadas en municipios que no ofrecen la recogida puerta a puerta tienen la posibilidad de llevar sus plásticos hasta el punto limpo más cercano, donde reciben exactamente el mismo tratamiento.

Pero, ¿qué pasa con todos esos residuos agrícolas recuperados? En su mayoría, se reciclan mediante un proceso mecánico en el que se obtiene granza, una materia prima comercializada para la fabricación de nuevos productos plásticos, como bolsas de la basura o tubos de polietileno.

Sin embargo, la mayoría de los ganaderos exprimen al máximo la vida útil de estos materiales -«ata que lle saen buracos», dice la agricultora de Anllóns Teresa Carril- e incluso se afanan al máximo en aplicar las famosas tres erres, buscándoles nuevos usos. «Nós procuramos utilizalos varias veces; e despois, cando xa non teñen máis usos, pídennolos os veciños para poñerlle ás fresas, por exemplo, ou para empregar nas súas hortas. Algunhas veces mesmo non nos chegan. O importante é que non estean tirados polas leiras», añade Teresa.

Gran cambio

La conciencia ecológica ha ido calando poco a poco entre los agricultores y ganaderos. No hace tantos años que aún había quien veía normal limpiar la cisterna en un río, y mucho más abandonar plásticos en leiras o montes. Lo primero ya es historia, y lo segundo lleva ese mismo camino. Salvo en rolos o silos, en pocos sitios se verán más a corto plazo, como no sea para proteger la leña de la lluvia.

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