Protegerse de los incendios implica talar miles de árboles en la comarca

La Consellería de Medio Rural está decidida a concienciar y que se cumpla la ley

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cee / la voz

El Parlamento de Galicia ha modificado en los últimos años varias leyes forestales y de protección contra los incendios que endurecen -sobre todo amplían distancias- las condiciones en las que deben encontrarse las plantaciones forestales para protegerse del fuego. Esas acciones de limpieza y tala que anteriormente había que ejecutarlas antes del 30 de junio ahora hay que hacerlas antes del 31 de mayo.

Basta andar algunos cientos de metros casi por cualquier vía de la Costa da Morte para darse cuenta de que el cumplimiento efectivo y al 100 % de las medidas en estos plazos resulta una quimera, pero eso no significa que la Consellería de Medio Rural no se esté tomando en serio las medidas, con información, apercibimientos y, en último caso, sanciones. De ahí que en los próximos años en la comarca, al igual que en el resto de Galicia, vaya haber que talar muchos miles de árboles, probablemente incluso millones, para cumplir las normas.

El ejemplo de Portugal, con la carretera por la que trataban de escapar los vecinos convertida en un túnel mortal de fuego, y las imágenes de Chandebrito, en el sur de Galicia, pesan demasiado para tomárselo a broma, con lo que la Xunta se ha decidido a actuar y quiere implicar a concellos, Fegamp, comunidades de montes, empresas de servicios y concesionarios de autopistas, por ejemplo, para que cada uno cumpla su parte.

Cada tipo de terreno y las distintas especies forestales tienen marcadas sus propias distancias, con las casas, las vías públicas u otro tipo de instalaciones y también las competencias están repartidas. Por simplificar, en las carreteras autonómicas y provinciales actúa la Xunta, y en las locales y los núcleos, los concellos. El plan de acción arranca con la información y la concienciación, sigue con las comunicaciones y los apercibimientos, y acaba con las sanciones y la ejecución subsidiaria de las talas o las limpiezas, por parte de la propia Administración, que tiene potestad para decomisar la madera de manera cautelar.

Desde el 2012 se han abierto 5.500 expedientes de los que unos 3.500 acabaron en sanción. En el 2016 Medio Rural emitió unos 1.000 requerimientos en la provincia, el año pasado fueron 3.500 y en este 2018 esperan superar los 10.000. En cada distrito forestal de la provincia coruñesa pretenden actuar en unas 20 hectáreas de plantaciones ilegales, con lo que los datos apuntan a que la Administración va en serio.

Ahora bien, como deja claro la Xunta, todo esto opera para plantaciones forestales. No se trata de haya que talar los setos del jardín, los frutales o los árboles sueltos. Ni siquiera las alineaciones de ellos, como por ejemplo la bóveda vegetal de la avenida que conduce a las Torres do Allo, en Zas, por más que se encuentren a menos distancia de la vía de la indicada.

La Xunta pone A Laracha, junto con Curtis, como ejemplo de buenas prácticas

El Concello de A Laracha ya en 2013 había enviado más de 300 notificaciones, en julio del 2015 había superado ampliamente las 400 y, año tras año, sigue en esa línea. De ahí que, junto con Curtis, la Xunta lo ponga como ejemplo de los municipios más colaboradores de la provincia.

El alcalde, José Manuel López Varela, explica que la colaboración de los vecinos «en liñas xerais é moi positiva. Iso si, hai que notificarlles -que xa non debería facerse porque deberían limpar sen facelo- pero ás veces esquécense dos prazos e demais. Agora que cando se lles notifica, xa digo, en xeral, limpan», señala el regidor, quien aclara que ellos remiten comunicaciones para las fincas de los núcleos y también para las franjas de protección en torno a los mismos, ya que, con una gran parte del municipio con uso forestal, consideran más que necesario limpiar.

«Non é entendible que alguén que vive no rural poña en perigo á súa propia familia por plantar unha liña máis»

El jefe territorial de la Consellería de Medio Rural en A Coruña, Manuel Rodríguez Vázquez, señala que la base es la información, la pedagogía, la actuación progresiva y no «pasar de cero a 100», pero también aclara que «nunha democracia a lei non se cuestiona» y, por tanto, están dispuestos a que se cumpla. De hecho, recuerda que ya viene del 2012, que hubo dos años de moratoria y que llevan tiempo actuando con distintas medidas, empezando por engrasar la maquinaria administrativa porque «de nada vale que se fagan as cousas a nivel de distrito, se a nivel provincial ou xurídico non están adaptadas». Eso ya lo tienen y es el momento de actuar, que no significa poner multas. «Queremos compaxinar a información, que a xente entende porque é unha necesidade, cos apercibimentos, que non é unha sanción. Ao propietario primeiro notifícaselle, dáselle un prazo e se fai caso xa está», detalla Rodríguez, que vivió en primera persona los incendios de Portugal y del entorno de Vigo el año pasado y participa también directamente en algunas de las charlas que se están dando. «Agora estivemos en Outes e Muros e o venres estamos en Santa Comba, por exemplo. O Obxectivo é chegar cando menos a dos terzos dos concellos de xeito divulgativo presencial», añade.

«Eu o que digo sempre nestas charlas é que no rural collemos todos, porque hai posturas moi extremistas: dende o que defende plantar eucaliptos en calquera sitio ata que non haxa ningún. Penso que non é iso, o que debemos é ter unha postura de país e un sitio ordenado. Meu pai naceu sen lexislación forestal e non se lle ocorría plantar eucaliptos pegados á casa. Non é entendible, sobre todo en alguén que vive no rural, que poña en perigo á súa propia familia por plantar unha liña máis. Eu, polo menos, que vivo no rural, non o podo entender», sentencia el jefe territorial, que también detalla una de las ideas más novedosas. Consiste en elegir un par de vías de las más concurridas y poner carteles en aquellas plantaciones que incumplen, especificando normas y sanciones. Ya han probado que da un resultado pedagógico con el propietario y con el resto.

Disgustos

El desorden es el padre del caos y el caos puede llevar a la destrucción. Hay muchos factores en la prevención de los incendios y sus consecuencias. Y uno de ellos es que los árboles no lleguen a la puerta de casa, a una vía de escape ante el fuego o a las proximidades de una nave industrial con productos altamente destructivos. Si cada uno cumple con lo que toca, y talar los árboles peligrosos es una de ellas, nos evitaremos muchos disgustos.

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