El hormigón de las escaleras de A Cidá genera debate en la red

El proyecto, ejecutado en octubre, fue elaborado directamente por Patrimonio, pero parece no contentar a todos


Carballo / La voz

Nunca llueve a gusto de todos, dice el refranero popular. Y tras las obras llevadas a cabo en uno de los accesos al castro de Borneiro, bien podría aplicarse el dicho.

La última actuación realizada en el complejo arqueológico consistió en el acondicionamiento de la entrada inferior, con la construcción de una escalinata con 35 peldaños de hormigón y la mejora del puente sobre el Rego dos Muíños. Se estrenó en noviembre y, pese a que los visitantes parecen estar conformes con la estética de la nueva estructura (su funcionalidad es incuestionable), los detractores no ven muy acertada la utilización de este material en un entorno natural como es el Castro A Cidá. Entre las voces más críticas está la del diputado Ricardo García Mira: «Fixádevos o que a Xunta fai co noso patrimonio castrexo, quedei atónito!», decía en una red social.

Desde el Concello insisten en que la actuación fue diseñada íntegramente por parte de la Dirección Xeral de Patrimonio, que se encargó de confeccionar el proyecto global, que después se iría dividiendo para acometer pequeñas mejoras según se fuese disponiendo del capital. El arquitecto técnico Fernando Calvo, encargado de hacer la separata, explica que no se utilizó un hormigón convencional en esta obra, sino uno con acabado antracita (como mina de lápiz), con el objetivo de que se «mimetizase con la zona en la que está colocado».

La madera era ya descartable por su baja resistencia a la humedad, pero la piedra podría haberse considerado, dicen los más críticos. Sin embargo, el arqueólogo Manolo Lestón indica que al estar tan cerca del yacimiento, podría dar lugar a confusión para los visitantes. Además, Calvo también señala que algunos tipos de piedra pueden dar problemas en cuanto a resbalacididad si no se tratan, algo que hay que tener muy en cuenta en un terreno tan húmedo y en pendiente.

Por su parte, la arqueóloga Carmen Álvarez, encargada de hacer el seguimiento de la ejecución del proyecto y su impacto en el entorno, indica que no conoce de otros castros en los que se haya utilizado el hormigón, pero que «se dende Patrimonio o escolleron, será porque tiveron en conta uns condicionantes previos».

Así opina también el alcalde, José Muíño, quien lanza una reflexión: «Hai que poñer nunha balanza: ou discutir o acabado que ten esta obra, ou lograr que os nenos poidan seguir vindo».

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