21 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.
La tranquilidad va por etapas. Hasta que las fuerzas de seguridad pillen in fraganti a los autores de estas fechorías o reúnan las pruebas suficientes para imputarles los delitos, puede que continúen. Una nueva hornada de chavales, posiblemente liderado por algún veterano, parecen emprender una nueva serie de ataques a bares, cafeterías y restaurantes, con más destrozos que provecho. La ruleta parece que vuelve a rodar. ¿Hasta cuando?