La situación ha mejorado mucho, pero aún quedan ejemplos en la Costa da Morte que requieren cuidado
01 sep 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Hubo un tiempo, desde luego no muy lejano (en numerosas ocasiones se han denunciado las carencias desde estas páginas), en el que gran número de pasos de peatones de la comarca presentaban un aspecto descuidado, con la pintura muy gastada o desaparecida, y -lo que es más grave e importante- con el consiguiente riesgo que eso supone para los viandantes. Obviamente, los sigue habiendo así, pero menos. Los concellos han tomado buena nota y suelen dilatarse poco en pintar o repintar allí donde es necesario, con las casi inevitables excepciones.
Estos días, en un recorrido por diversos cascos urbanos de Bergantiños, la conclusión que se extrae es la buena señalización horizontal en general. Y hechos como que las zonas antideslizantes para motos y bicis (franjas blancas a uno y otro lado, el asfalto en el resto) van ganando terreno. También se mantiene el inconveniente para muchos vecinos que viven al lado de largas travesías de titularidad autonómica (la recta de Sofán, por ejemplo) con apenas puntos para poder cruzar, debido al cumplimiento de la normativa para las distancias mínimas. Un asunto -el de este tramo- que incluso se trató hace unos años en un pleno.
También ha mejorado la rapidez con la que las brigadas de obras respectivas repintan una zona de paso tras las capas de asfaltado, como ocurrió no hace mucho en la carretera provincial que enlaza Carballo con Santiago.