La Costa da Morte abraza la ilusión real

Patricia Blanco
Patricia Blanco CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Niños y adultos aguardaron el saludo, el recibimiento y los caramelos de Sus Majestades los Reyes Magos

06 ene 2017 . Actualizado a las 20:20 h.

Quien más y quien menos, ayer estaba expectante por la llegada de los Reyes Magos o, al menos, sabía que aparecerían. La ilusión de los más niños es fácilmente contagiosa y precisamente por eso se llenaron calles, pabellones y carpas para esperar la visita de Sus Majestades. Cada poco tiempo, se oía un «¡Mira, mira!». Ni un solo municipio de la Costa da Morte se quedó sin cabalgatas o sin visitas, incluso en algunos casos acogidas con auténtica oficialidad, como en Cee, donde el regidor, Ramón Vigo, y la edila de Cultura, Camola Díaz, recibieron primero a los Reyes en el Museo Fernando Blanco, para que después estos comenzasen a su vez a escuchar las peticiones de quienes se acercaron. Con ellos, populares personajes, como los Minions, Mickey Mouse o la Patrulla Canina. El tiempo acompañó en Carballo: ni lluvia, como tiene sido habitual, ni tampoco frío, algo excepcional para esta época del año. Quizás por eso, a las ocho de la tarde, cuando entraron los Reyes en la Praza, estaba esta abarrotada, dentro y fuera de la carpa, tanto que parecía San Xoán. Churros, patatas fritas, atracciones, juegos y música ayudaron a hacer más amena la espera por Sus Majestades, que desde media tarde se afanaron en recorrer las calles lanzando (y con ganas) sus caramelos, ayudados por los pajes.

Fue un día intenso, de recorrido por todas las parroquias en muchos municipios. De acercamiento, también, a los más mayores. No obstante, colofones como la llegada a la Casa da Cultura de Vimianzo -donde los alumnos de las escuelas de pandereta y gaita deleitaron a los presentes con Cantos de Reis- o al pabellón de Camariñas convirtieron la tarde en fiesta. Aunque a la villa del encaixe llegaron a bordo de descapotables, lo cierto es que se valieron de casi todo para poder llegar a todos lados. Desde las tradicionales y engalanadas carrozas a los tractores, como se vio por Muíño (Zas), y además con bastante antelación. Concellos y asociaciones vecinales y culturales han hecho posible un año más acercar estas actividades a cada rincón. Hoy será un día de despertar y ver regalos, aunque el mejor siempre será la propia ilusión.