Una década sin soluciones en el corazón de la ciudad

La Voz

CARBALLO

A Coruña pasó por distintas fases en la celebración de los botellones hasta que la situación se estabilizó en su ubicación actual. Durante la pasada década los vecinos de distintos barrios llegaron a ponerse en pie de guerra para acabar con un auténtico problema de convivencia y suciedad. Especialmente llamativo fue el caso de la plaza de Azcárraga, en la Ciudad Vieja, donde los residentes llegaron a convocar concentraciones y caceroladas. Finalmente lograron que los chavales se fueran con la música a otro lado. Muy duro fue también para los residentes en el entorno de la plaza del Humor, a dos pasos de María Pita. La situación se hizo insoportable en ese lugar y hubo residentes que pusieron a la venta sus viviendas y se fueron a otro lugar porque allí, en determinadas noches, dormir resultaba imposible. Finalmente, hace algo más de cinco años, los jóvenes del botellón decidieron concentrarse en el céntrico jardín de Méndez Núñez. Para el vecindario la parte buena de la mudanza es que allí el ruido molestaba bastante menos. La parte mala es que los daños en un jardín histórico con más de un siglo de vida son constantes y el aspecto con el que amanece el lugar es, directamente, lamentable. No acabó con ese botellón el anterior gobierno local, del PP, el actual, de la Marea, considera que esas cosas se combaten con educación. En la práctica, no se ha hecho nada mudar tales hábitos.