El primer corazón artificial cuenta su historia en el Chuac para conmemorar el Día de la Enfermería
13 may 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Eu só podo falar da miña vida, e vouno contar todo», decía ayer el vimiancés Juan Carlos Agustín, el primer paciente al que se le implantó un corazón artificial en Galicia y el tercero en España. Su testimonio fue uno de los que abrió la jornada que, con el nombre Todos sumamos, organizó el Chuac con motivo del Día de la Enfermería, y sirvió para poner de relieve la importancia de la labor enfermera para el bienestar, médico y emocional, de quien sufre.
Contó Juan Carlos que en el 2005 le salió un bulto en un brazo. Así se presentó un linfoma que se trató con radioterapia, volvió a reaparecer y lo llevó a la quimioterapia. «En noviembre del 2008 me dieron la última sesión, pero poco duró mi tregua». El 12 de enero siguiente, cuando estaba trabajando, sufrió un infarto. La ambulancia más cercana estaba a 30 kilómetros y el temporal obligó al helicóptero a cambiar de rumbo cuando iba al Chuac. Llegó al hospital de Santiago con «4 horas de infarto y sin esperanza». Ya en A Coruña, le implantaron un desfibrilador para evitar la muerte súbita y el 2009 lo pasó «prácticamente todo el año ingresado». «Vivir con un 20 % de corazón era una odisea», recordó, y además le contraindicaron el trasplante, la que parecía única opción, al desarrollar una hipertensión pulmonar, y tampoco pudo someterse a una cirugía para reconstruir su corazón. «La única oportunidad era vivir así 6 meses o el corazón artificial: me daba miedo ser el primero, pero más miedo me daba morir sin intentarlo». Así que el 7 de octubre del 2014 se convirtió en el primer gallego con un corazón a pilas que le permitió superar la hipertensión pulmonar y optar a un órgano de verdad el 24 de enero. «Para mí empezó una nueva vida», dijo.