Una vuelta al cole, ¿normal?

La vuelta al cole siempre lleva asociada una mezcla de emociones...


La vuelta al cole siempre lleva asociada una mezcla de emociones: alegría o miedo ante el cambio de curso (nuevos profes y compañeros), retomar los horarios, adaptarse a la nueva rutina... No es fácil ni para los padres ni para los hijos. A veces incluso puede que padres y niños se sientan desbordados y no sepan manejar sus emociones.

Hablar con los hijos sobre cómo se sienten ante el nuevo curso, poner nombre a esas emociones, a sus expectativas y miedos, son pautas que pueden ayudar a los niños en este proceso.

Los niños copian lo que ven, y si nos observan estresados, enfadados o quejándonos: «¡uff! Mañana volver a trabajar, qué pocas ganas...», les demostramos que no nos estamos adaptando y que así­ es cómo hay que comportarse ante los cambios. Intentar centrarnos en lo positivo de la vuelta les ayudará más: ver de nuevo a los amigos, los nuevos profes, estrenar materiales, las actividades divertidas...

Es bueno normalizar los horarios de sueño, comidas, etc. poco a poco para que el cambio no sea tan brusco. Además, todavía se puede disfrutar de una divertida tarde en la playa o en el parque, no es necesario eliminar todo el ocio veraniego de repente.

Si iniciamos el día con prisas, gritos y estresados, se lo transmitimos a los niños y ellos lo descargarán en el cole. ¿Qué tal si probamos a levantarnos un poco antes y jugamos unos minutos antes de desayunar? Así­ se empieza el día de una forma más tranquila y agradable. Y lo más importante de todo es ser flexibles y pacientes con los niños y con nosotros mismos: aceptar y compartir las emociones del cambio juntos, hará que el período de adaptación sea más llevadero para todos en casa.

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