El ceense Juan Creus y Covadonga Carrasco optan al premio del colegio de arquitectos

Juan Ventura Lado Alvela
J. V. Lado CEE / LA VOZ

CARBALLO

Tres obras de la Costa da Morte entraron entre las 127 propuestas seleccionadas

10 mar 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El ceense Juan Creus y su socia y esposa, Covadonga Carrasco, optan nuevamente a un distinguido premio profesional, en este caso el que entrega el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) en las categoría de equipamientos, una de las ocho en las que se reparten las obras.

No se trata de una circunstancia nueva para ellos, que ya han sido objeto de diferentes distinciones a lo largo de los últimos años, pero sí que esta vez les han elegido por una tipología de edificio distinta. Concretamente, por la ampliación del albergue Bela Muxía, una obra de 463.345 euros ejecutada por la empresa local Germán Mouzo, bajo la dirección técnica de José Antonio González del Oso.

Trabajos que consistieron en la realización de una nueva planta con 8 habitaciones, local social y terrazas; además de un pequeño apartamento sobre estas últimas, al tiempo que se modificaban las conexiones con la parte anteriormente construida mediante un nuevo núcleo de comunicaciones. Una propuesta que «relaciona lenguajes de la cultura popular, la industria de la prefabricación y el caminar como experiencia estética», como esboza la breve reseña en la catalogación de aspirantes a los premios del COAG.

Aunque esta es la única opción de obra realizada en la Costa da Morte que puede optar ya a los galardones que se fallarán el viernes en Vigo, hubo otras dos que entraron entre las 127 propuestas incluidas en las diferentes categorías. Una de ellas pertenece también al propio estudio Creus y Carrasco, y ya ha sido destacada en diferentes certámenes por su singularidad. Se trata de la vivienda unifamiliar de poco más de tres metros de ancho y 16 de fondo construida en la calle Antonio Porrúa de Corcubión para José Chao Díaz, con una solución verdaderamente llamativa dadas las condiciones del solar.

La otra obra que estaba en esta distinguida lista fue diseñada por Rosana y José Manuel Pichel Pichel para el Concello de Dumbría. Con un presupuesto de 1.710.000 euros construyeron un tanatorio municipal y un cementerio, caracterizado por sus llamativas tapas de los nichos en resina de colores vistosos, que ha suscitado multitud de referencias en medios de comunicación tanto generalistas como especializados. Un espacio que se define como «un cementerio para todos, para vivos y para muertos en el que no reina ninguna religión».