22 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.
El Atlántico no da tregua en la Costa da Morte. El oleaje sigue queriendo comerse el dique de Camelle. En un territorio en el que ganarse el pan siempre ha supuesto poner en juego el aliento, no extraña que las olas se lleven por delante instalaciones como la señal marítima. Una muestra de que las infraestructuras portuarias de este litoral necesitan importantes inversiones y cuidados, y que los tiempos vengan adecuados para llevarlos a cabo. El mar no entiende de prisas.