La campaña de la centolla comenzó ayer en la Costa da Morte con escasas ventas, lo que es habitual en la zona. Hace años que las cofradías demandan que se abra la veda el 1 de diciembre, como ocurre en la provincia de Lugo. Alegan que el inicio de la temporada a mediados de noviembre solo beneficia a los pescadores de las Rías Baixas, donde el marisco es de mejor calidad a estas alturas del año.
Además, este año la campaña tiene un problema añadido y es que está prohibida la pesca de la raya, cuya captura también se realiza con el arte de los miños. El cierre de esta especie ha afectado especialmente en Fisterra, donde ayer se descargaron 250 kilos de centolla que se pagaron a entre 11 y 3 euros el kilo. El valor medio fue de 6,36 euros, bastante alto en esta época.
En Laxe hubo descargas, aunque no demasiada cantidad, pero el marisco no pasó por la lonja. Las ventas se realizaron en el Muro de A Coruña.
Las mejores cotizaciones corresponden a Malpica, donde solo hubo 50 kilos y procedentes de un barco de Camariñas. Los ejemplares más baratos se pagaron a 9 euros y los mejores, llegaron a 20.