Metal como objeto de lujo

La Voz

CARBALLO

Küpu significa mariposa en malayo, y es el nombre de la empresa que surgió hace apenas dos años de la matriz Gerca, la carpintería metálica de Vilaseco (Vimianzo) que comenzó a funcionar hace 18 años. El nombre no es casual: como el insecto, es la demostración de una metamorfosis, de cómo un negocio pequeño y local puede abrirse hacia nuevos mercados de mobiliario urbano con clientes selectos y diseños vanguardistas, con presencia exterior cada vez mayor. Xoán Castro, compostelano con padres de Dumbría, responsable de comunicación y de exportación, fue el encargado de explicar el salto, que fue arrancando cuando empezaban a trabajar para Inditex. Hará unos cuatro años, la empresa quiso aprovechar la capacidad técnica y la línea de diseño (se asociaron con una firma coruñesa), con catálogo propio, para ir más allá, manteniendo siempre el trabajo normal de Gerca. Apostaron por un «diseño muy diferenciado», líneas atrevidas, orgánicas y oníricas, de gama alta, apostando por el mercado internacional. Los inicios no fueron fáciles. Gracias a los programas de contract (contratar entre vendedores y compradores de diferentes países con intereses comunes) avanzaron, siempre manteniendo la idea de ser fabricantes, de «apostar por el empleo local y de la Costa da Morte». Le llegaron ofertas para irse a otro lugar, y dijeron que no. Como anécdota, la actual edición de Gran Hermano incluye 18 mesas de Küpu.