Mucho más que un concierto

Á. palmou CARBALLO / LA VOZ

CARBALLO

Ana Garcia

El cantautor berciano regaló al público que abarrotó el Pazo da Cultura una velada de música, recuerdos y sentimientos

10 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Denominar concierto al acontecimiento que tuvo lugar el viernes por la noche en el Pazo da Cultura de Carballo sería, cuando menos, quedarse corto. El regreso a la localidad de Amancio Prada, aunque anunciado como una cita más de la gira del 40º. aniversario de su disco Vida e Morte, se convirtió en mucho más que eso. Sus canciones, algunas de ellas ya míticas, fueron una parte importante del espectáculo, claro está, pero no menos lo fueron las historias con los que el cantautor berciano fue jalonando una velada de sentimientos y sensaciones a flor de piel.

Abrazado en todo momento a su guitarra, que parecía tocar incluso de forma inconsciente mientras compartía sus experiencias vitales, Prada introdujo buena parte de los temas refiriéndose a los momentos y a las personas que los hicieron posibles. Por el Pazo fueron desfilando los nombres y los versos de Rosalía, de Lorca, de Pondal, de Carmen Martín Gaite, de Agustín García Calvo y de muchos otros, además de los paisajes de Vilagarcía, donde vio por primera vez el mar; del seminario de Cambados, donde su vocación musical se abrió paso; de su Ponferrada natal; de Segovia y de Valladolid, donde descubrió que la tristeza que lo invadía por estar lejos de su tierra no era otra cosa que la morriña y que los versos de la poetisa gallega reflejaban a la perfección aquel sentimiento.

El relato de su primera visita a Carballo, «allá por el año 75, en diciembre, creo recordar», fue interrumpido en varias ocasiones por la música, pero finalmente logró abrirse paso entre el torrente de recuerdos compartidos para alcanzar su culmen con las palabras que le dedicó a su «querido amigo» Xosé Manuel Eirís. Prada homenajeó al artista carballés fallecido en 1996, cantando «por primera vez» uno de sus temas y enlazándolo con una canción propia compuesta solo un par de días antes. Fue este el momento más emotivo de la velada -en la que estuvo bien secundado por el acordeonista Cuco Pérez-, pero no el único.

El público vibró también con Romaxe de Nosa Señora da Barca y con Adiós ríos, adiós fontes, que pasada ya la medianoche cerró el círculo abierto hora y media antes con otros versos rosalianos, los de Campanas de Bastabales. Pero, aún hubo tiempo para un último regalo: tras cambiar la guitarra por la zanfoña Prada se despidió de Carballo cantando a Pondal y dejando un recuerdo que el público que abarrotó el Pazo -incluso el escenario- seguramente tardará el olvidar.

amancio prada EN CARBALLO