El Percebe se comió al tiburón

Juan Ventura Lado Alvela
J. V. Lado CEE / LA VOZ

CARBALLO

Ana Garcia

La celebración no pudo competir con el resto de citas de la jornada

13 jul 2014 . Actualizado a las 10:45 h.

Una cosa es sumarse a una iniciativa curiosa desde la bañera de casa y otra muy diferente presentarse en Camariñas, a media tarde un segundo sábado de julio.

Por si les quedaba alguna duda de las grandes diferencias que existen entre lo virtual y lo real, los promotores del Festival del Legado del Tibu las despejaron todas ayer por la tarde. Y no fue porque no pusiesen empeño, trabajo e intención, porque ni siquiera les echó atrás el veto a celebrar la fiesta en el entorno protegido de O Ariño, que sí está en Xaviña, donde nació todo este fenómeno viral, que probablemente se estudie en las facultades de sociología, como uno de esos fenómenos en los que tan vertiginosa es la ascensión como demoledora la caída.

Tenían todo meticulosamente preparado con autobuses desde 23 localidades, pulpada y churrascada, música de charanga, jóvenes camareras en bikini, y el grupo latino-arousano La Ricura dispuesto para el plato fuerte de la tarde, la grabación de un videoclip para la Canción del Legado del Tibu. Incluso el propio Tibu, Damián Pereira, voló desde Suiza a Santiago con un grupo de amigos para no perderse la cita.

No faltaba de nada, ni las 200 camisetas conmemorativas, ni el complemento solidario y promocional que también tenía la fiesta. Ánimo sobraba, hubo también chapuzones, incondicionales como el vimiancés Juan Gimel, con tiburón de peluche en la cabeza incluido, y tanto Pereira como los suyos se subieron al escenario para arengar al respetable y grabar la citada canción.

Lo único que ocurrió es que la gente no fue. La playa de Area da Vila que debía estar repleta durante toda la tarde a las once de la noche seguía desangelada, a la espera que la razonable oferta de pinchadiscos nocturnos lograse levantar un poco ambiente.

El Percebe de Corme, los san cristovos de Baio y Cee, las fiestas de Carnés justo al lado e incluso la feria medieval en la misma Camariñas hicieron que la propuesta tiburónica se quedase pequeña para jugar en una liga tan grande.

La perspectiva del tiempo seguro que dará lugar a interpretaciones más profundas, pero, a bote pronto, el festival pareció llegar demasiado tarde porque las modas, y las 2.0 todavía más, tienen como característica fundamental que pasan y lo hacen con tanta velocidad que hoy hay que hacer mucha memoria para acordarse del amo a Laura, el por qué no te callas, ponte el cinturón o los insistentes anuncios de la Once, Mixta u otras tantas marcas que aspiraban a no abandonar nunca nuestros cerebros.

El Legado del Tibu es mucho más que todo eso, porque traspasó fronteras y creó un universo desconocido en la zona, pero le costará, y mucho, perdurar.

festival del legado del tibu