25 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
Las luces de las últimas horas de los primeros días del verano han traído a la Costa da Morte atardeceres de ensueño. Los visitantes habituales ya conocen las magníficas perspectivas desde Razo, Nariga, Roncudo, Touriñán, Lires o Fisterra (muy visitado cada día), pero hay otros con menos fama que también merecen una mirada. Como el captado el martes por la tarde en Beo (Vilanova-Malpica). foto INÉS VARELA