Dos amigos de León reciben numerosos apoyos después de perder sus bienes
15 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Es un problema conocido y recurrente. Incluso la Guardia Civil de Corcubión ha establecido patrullas diarias, pero, aun así, se siguen produciendo robos en la playa fisterrana de O Rostro. El último fue este mismo fin de semana y las víctimas dos amigos de León, de 43 y 58 años, que quedaron sin todas sus pertenencias el viernes por la mañana. Una experiencia muy desagradable que, sin embargo, les ha permitido sentir en primera persona toda una sucesión de ejemplos de solidaridad que les ha dejado verdaderamente impresionados.
Él o los delincuentes utilizaron un método tan burdo como habitual. Rompieron la ventanilla del lado del conductor del Ford Focus en el que viajan los afectados y se apoderaron de todo lo que había dentro.
Las pérdidas ascienden a muchos miles de euros, porque tanto Miguel Ángel Rojo Villanueva -Tarzán, como lo conoce ya la gente en la zona por su 1,97 de estatura y su imponente físico-, como su compañero, además de dinero, llevaban móviles de alta gama, relojes, ropa y lo, más importante para ellos, objetos con mucho valor simbólico. «A la gente le parecerá una tontería, pero tenía un peine que llevaba conmigo 10 años, la cartera que me regaló una exnovia o un detalle de mi sobrina con su foto, que me importa más que el dinero», explica Miguel Ángel, quien advierte de que sus cosas son fácilmente reconocibles porque calza un 48.
Entre las de su amigo -al que igual que él le quedaron las chanclas y el bañador que llevaban puestos- hay un polo de paseo de la selección española que no se vende en las tiendas y la bolsa de deporte original de los jugadores del Real Madrid, aunque lo que más extraña es el reloj que llevó su padre toda la vida.
Pese al mal trago, Miguel Ángel trata de ver el lado positivo y recalca todas los gestos de la gente hacia ellos. «Tengo 43 años, llevo más de 20 viniendo a esta zona porque estoy enamorado de ella y pienso comprarme un apartamento o algo cuando me jubile, así que, por dos o tres malos, no va a cambiar la impresión que tengo de todos los demás. De hecho, la Guardia Civil nos trató de maravilla, incluso recogimos los cristales del coche con su aspirador y nos quitamos el salitre con una manguera que nos dejaron. Y Álvaro [Fernández] del Montañés de Cee se negaba a cobrarnos la comida», relata el afectado, que vivió el momento más emotivo en Fisterra, a donde acudió para darle el pésame a Milucha, una amiga de Escaselas que acaba de perder a su marido. «El señor de la primera casa en la que entramos, una vivienda humilde, a parte de dejarnos el teléfono, echó mano a la cartera y quería darnos dinero para que comiésemos. No nos hacía falta, pero no se me olvida y pienso traerle un detalle», concluye.