Los nervios contenidos y el amor por la música también se subieron ayer al escenario, junto con los 24 alumnos del grado profesional del Conservatorio de Carballo que mostraron sus avances en el control de los instrumentos ante un auditorio entregado de antemano, formado por familiares de los estudiantes, pero poco puntual.
Las piezas elegidas eran bastante complejas, no en vano se trata de enseñar lo que se ha aprendido. Los alumnos de piano, violín y guitarra tuvieron ventaja en su calidad de solista. Más esfuerzo tuvieron que hacer los que eligieron instrumentos menos lucidos, con pocas piezas escritas solo para ellos, pero los defendieron sin problemas.
La mayor parte de los participantes en el primero de los tres conciertos que compondrán la despedida del curso tienen en torno a quince años. A pesar de eso la mayoría mostraron un aplomo que les hacía parecer mayores. Concentrados, con el gesto grave, casi todos iniciaron la pieza con muchos nervios, pero se fueron soltando a medida que transcurría el tiempo. Al final de la actuación todos ellos parecieron sentirse tan a gusto que incluso se percibía que tenían ganas de continuar. El punto final lo puso el grupo de violines. Hoy hay otro concierto, esperemos que con más gente.
conciertos de fin de curso conservatorio de Carballo