Un resultado demoledor

La Voz

CARBALLO

La leyenda de la Costa da Morte no nació el mes pasado. Este mar de nubes, tempestades y ciclogénesis ya alimentó la literatura desde las primeras líneas de la historia. No es una sorpresa decir que el Atlántico, cuando se desmadra, es un peligro para las personas y los bienes. Al que no era consciente de ello le ha quedado claro tras la sucesión de temporales del último trimestre. Pues bien, aceptado por todos que la Costa da Morte es lo que es y por eso se ha ganado este topónimo tan tétrico parece que hay mucha gente e instituciones que no son conscientes de esa realidad. Fruto de ello es que en los últimos cuatro años se han perdido inútilmente en este litoral ocho vidas de pescadores aficionados que trataban de capturar la mejor lubina en la hora menos oportuna. ¿No sería conveniente prohibir la pesca deportiva en determinados espacios cuando haya alerta amarilla o, cuando menos, roja? Si hay gente sin juicio suficiente, los organismos públicos sí deben tenerlo. Una hora de helicóptero cuesta 8.000 euros. Añádase la factura a la tragedia y el resultado es demoledor.