CSi tradicionalmente entendíamos la formación como una etapa de la vida que capacitaba para el ejercicio profesional. Terminada la formación se accedía al mundo laboral «con contrato indefinido» .En el escenario actual de crisis económica la tónica habitual es la movilidad laboral y la necesidad de adquirir nuevas competencias. El trabajo para toda la vida, salvo excepciones, ya no existe; y si bien uno puede tener la suerte de mantenerse en el el mismo empleo largo tiempo es a costa de un reciclaje continuo y permanente.
En períodos de bonanza económica no resultaba difícil encontrar trabajo en actividades en las que no se exigía cualificación y no pocos jóvenes desecharon oportunidades de formación que a medio pazo les darían una mayor capacitación para mejorar su estatus profesional. Hoy el desempleo afecta a todos, pero se muestran más vulnerables aquellos colectivos con menos cualificación.
En los años que desde Europa nos consideraban región desfavorecida y, por mor del principio de convergencia de las regiones, se ha invertido mucho en formación. Los resultados de tales inversiones se podrían calificar de manifiestamente mejorables. Hoy ya estamos fuera del grupo de las regiones de convergencia y en consecuencia los fondos para formación vienen más menguados; tendremos que «pasar de la convergencia a la eficiencia», esto es hacer más con menos, innovar y aplicarse a fondo en las metodologías para obtener los resultados deseados.
Cuando el objetivo de la formación es la inserción laboral en el propio territorio la formación debe partir del estudio del medio para descubrir las potencialidades del mismo para generar riqueza y empleo. Ya no valen los cursos tradicionales, sino que es más oportuno hablar de dispositivos de formación ? desarrollo. Y la metodología más que de instrucción debe ser de acompañamiento en el proceso de mejora competencial o de emprendimiento.
A pesar de que en las comarcas de Bergantiños, Soneira y Fisterra, el número de desempleados supera las 12.000 personas y de que algo más de un millar, el 8,5%, son menores de 25 años, en una perspectiva de formación ? desarrollo hay que considerar que hay recursos materiales y humanos susceptibles de ser puestos en valor, con una metodología adecuada. No vale, pues, cualquier formación, sino aquella que esté en coherencia con las realidades y potencialidades económicas del territorio, pues de no hacerlo así estaríamos sembrando frustración hacia el futuro.