Una de las piedras cayó en el depósito de gasolina de una furgoneta que pasaba en ese momento por la vía, sin que su conductor resultase herido
15 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.Extreme las precauciones si pasa por la AG-55, no vaya ser que le caiga una roca procedente de los taludes que asoman a un lado y al otro de la vía. Y es que eso fue, precisamente, lo que ayer sucedió. Pero no se trató de la primera, ni de la segunda vez que ocurría. Hasta cuatro desprendimientos, incluido el de ayer, se han contabilizado en este vial desde el 2009.
Una vez más el milagro se repite y tampoco hubo que lamentar daños personales, aunque una furgoneta que pasaba en el momento de la caída resultó dañada: una de las rocas impactó en el depósito de gasolina. Provocó a su vez un vertido de gasóleo en la autopista.
Para la Xunta, el desprendimiento de ayer nada tiene que ver con los anteriores. Consideran que no se ha visto afectada la estabilidad de la ladera y que el derrumbe se debió a los trabajos de desbroce que la concesionaria de la autopista estaba realizando: «Se soltó un árbol y al caer arrastró piedras. Una cayó en una furgoneta que pasaba en ese momento y dañó el depósito», indicaron desde Medio Ambiente.
El accidente se produjo a las 10.35 horas, cuando un particular alertó al 112 de que se había producido un derrumbe en el kilómetro 13 de la AG-55, en sentido A Coruña, poco después del peaje de Paiosaco. El tráfico estuvo cortado a lo largo de cuatro kilómetros en uno de los carriles toda la mañana, pero esta circunstancia no impidió que las cabinas de peaje siguiesen cobrando al precio habitual.
José Manuel Feide pasa a diario por la AG-55 y llegó minutos después de producirse el desprendimiento: «Van a caer muchas más. Hay muchos sitios en los que están las piedras a punto de caer. Además, con las curvas que tiene y que la tierra no chupa el agua tienes que ir a velocidad de carretera secundaria, en lugar de ir por una autopista», explicó que este usuario.
El primer gran desprendimiento ocurrió en noviembre del 2009. Entonces, toneladas de rocas invadieron los dos carriles de circulación en sentido A Coruña tras desprenderse piedras en el kilómetro 5,5. Un vehículo que pasaba en ese momento por la autopista fue lanzado por las rocas a la mediana y su conductor resultó milagrosamente ileso. Un año después, el 6 de septiembre del 2010, se produjo otro desprendimiento de menor envergadura y cerca del primero. También en septiembre, pero dos años más tarde, toneladas de rocas volvieron a caer en la calzada, en el kilómetro 6,5 de la autopista, antes del peaje de Arteixo. Tras un análisis exhaustivo de los taludes, la Xunta garantizó que ya no habría más.
O Carrizal
En la cuesta de O Carrizal (Coristanco) también se produjo un pequeño derrumbe, que está señalizado, en la AC-552, en el margen derecho en sentido Fisterra, a pocos metros del desvío a Ferreira.