Los ventanales que dan al jardín municipal y el estado del sótano, que se utiliza para descargar las mercancías, son los dos aspectos sobre los que más se quejan varios comerciantes del mercado de abastos de Carballo.
La cristalera se convierte en un problema sobre todo en el invierno, cuando el sol está más bajo. Entonces entra directamente en la plaza de abastos y provoca un efecto invernadero que eleva notablemente la temperatura de la zona. Los afectados aseguran que ya han informado de la situación en el Ayuntamiento y que han solicitado la instalación de persianas, pero todavía no han recibido respuesta.
También hay problemas en el sótano. En este caso las quejas se refieren al mantenimiento. La zona ha sido notablemente maltratada por los usuarios. Los signos de golpes son muy evidentes en las paredes, aunque el problema lo constituyen las rejas que protegen los desagües. Faltan en varios lugares o están rotas. Además, los comerciantes se han quejado por la limpieza en general.