He pasado unos días de descanso en las Rías Baixas y tengo que confesar que quedé asombrado viendo lo bien que están comunicados la mayoría de los pueblos, con unas autovías gratuitas, vías rápidas y carreteras muy bien conservadas. Esto hace que además del tiempo y de la espléndida cadena hostelera, sea la zona de Galicia que más turistas recibe durante la época estival. En el aspecto gastronómico existen menús para todos los bolsillos y me llamó mucho la atención observar que el copeteo se hace a base de vino albariño casero, ribeiro y tinto de la tierra. Desde aquí, loor a esos venteros que con su actitud dan a conocer nuestros ricos caldos.
Ya de retirada y mientras recorríamos la carretera de Santiago a Carballo, verdadero viacrucis para quien no la conozca, nos preguntábamos por qué en una ciudad como Carballo, la única en su categoría sin una vía rápida con la capital; con apreciable interland y con centenares de universitarios que, por ello, se ven obligados a pernoctar en Santiago, puede permanecer impasible viendo como pasan los años sin que ningún gobierno se preocupa por solucionar un problema que tanto nos perjudica.
No queremos hacer de arúspices, pero estamos convencidos de que si estas Rías Altas contaran con unas comunicaciones como tienen las Rías Baixas, el incremento del turismo será considerable. Sería importante porque hoy en el clima apenas existen diferencias y la gastronomía nada tiene que envidiarle a ninguna otra comarca del litoral. Además, y de eso sí que podemos presumir, contamos con unos arenales finos y limpios que junto con unas aguas cristalinas son el deleite de los bañistas que año tras año acuden a disfrutar de una belleza sin par.
Seguiremos esperando a ver si por casualidad se le ocurre a alguno de los políticos que hemos votado, interesarse por ella.