Pintor profesional y profesor en Toledo, Pablo Rubén López asegura que tiene la suerte de poder dedicarse a lo que siempre deseó desde niño, a pesar de que hoy en día vivir del arte «no es demasiado fácil».
-El público decía que su obra parecía una fotografía.
-Soy muy detallista y de lejos da esa impresión, pero si ves la obra de cerca comprobarás que son manchas y pinceladas que vistas a cierta distancia parece fotografía. Pero sí, siempre me he inclinado por la figuración y el realismo.
-¿Qué le llevó a elegir la acuarela para este certamen?
-Algunas veces hago también acrílico, pero el 90 % de los concursos pinto con acuarela, porque me permite dibujar más y es una técnica mucho más limpia en cuanto a materiales. No es necesario llevar tantas espátulas, ni disolventes, ni nada, y para recoger es también más cómodo. En una sola paleta llevo todos los colores y un estuche con pinceles es más que suficiente.
-¿Desde cuándo pinta?
-Desde muy chiquitito, pero en serio me dedico a la pintura desde los 18 o 20 años. Siempre he tenido facilidad para el dibujo y he tenido la suerte de poder dedicarme profesionalmente a lo que me gustaba desde niño.
-Es un afortunado.
-Sin duda, porque no es nada fácil vivir de ello, porque hoy en día el arte no está demasiado bien valorado y tampoco hay mucha inversión, pero yo soy un afortunado.