El turismo se ha convertido en un pequeño oasis económico para la Costa da Morte y una fuente de empleo cada vez más determinante. Su creciente importancia obliga a los ayuntamientos a crear concejalías del ramo y a tener técnicos para este sector. Y está bien que lo hagan. Las Administraciones destinan cada vez más recursos e incluso los GAC y los GDR aportan generosas cantidades de dinero a proyectos relacionados con la hostelería y la promoción de la comarca. Gran parte de los caudales enviados por Europa han ido al insaciable pozo del turismo. Se viene haciendo desde hace tiempo y da la sensación de que, en ocasiones, esos recursos públicos se diluyen en la nada como la manteca en el fuego. No quiera el azar que el Almunia de turno exija algún día la devolución de las cantidades malgastadas, o invertidas equivocadamente en propuestas inútiles. Esta semana se celebró en el Fórum Carballo un interesante curso de la Universidade de A Coruña sobre planificación y gestión urbanística al que acudieron una veintena de alumnos ávidos de créditos para sus gigantescos currículos que no les salvarán de emigrar en el futuro. En este foro quedó clara la necesidad de echar mano de la tecnología para situar las ofertas hosteleras y de ocio en el mapa global, las nuevas tendencias, las potencialidades del negocio, la Costa da Morte y la peregrinación como modelos de turismo rural-cultural y no sé cuántas aportaciones interesantes que los veinte matriculados, más la técnica y el edil del área en Carballo siguieron con gran interés. Y ahora viene la gran pregunta: ¿Por qué no se ha aprovechado este gran esfuerzo científico para que los concejales, especialistas, emprendedores y demás personal profesional o aficionado siguiesen las evoluciones del curso? Era abierto y gratuito para los que quisiesen participar como oyentes. ¿Quién fallo? ¿La propia Universidad? ¿El Concello? ¿El desinterés de quienes deberían implicarse? ¿Dónde estaban esos ediles de turismo de la Costa da Morte que cobran dedicaciones exclusivas? ¿Y el personal destinados en los ayuntamientos a estas tareas? No es extraña, pues, la generalizada sequía de ideas que hay en los consistorios. Acercar la Universidad a la sociedad no es venir a hacer un curso a Carballo para que asistan los mismos que estarían en el Campus herculino, a los que, por encima, se les hace gastar un dinero en transporte. Celebrar un seminario en Carballo tiene que dejar huella profunda en la comarca, servir para algo: «Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo», que diría Benjamín Franklin. Este tipo de iniciativas han de servir para cambiar muchos de los paradigmas imperantes que nos obligan a dar siempre vueltas a la misma noria, o sea alimentar la inteligencia colectiva. Es encomiable el esfuerzo de la Universidade y el Concello por la iniciativa, pero son necesarios más cómplices. El turismo puede ser la tabla de salvación de la Costa da Morte, pero si hay más interés. En caso contrario, será un naufragio más.