La solidaridad florece en invierno en la Costa da Morte

CARBALLO

JOSE MANUEL CASAL

A medida que han ido aumentando las necesidades, en la Costa da Morte también lo ha hecho la solidaridad. Esta Navidad no solo se están llevando a cabo campañas clásicas, casi históricas, como la Operación Kilo-Litro de Cáritas Interparroquial de Bergantiños, sino también muchas otras que parten de asociaciones de vecinos o culturales, de ayuntamientos o de empresas. Todas son igualmente importantes, pero cuando este tipo de iniciativas se realizan en los colegios adquieren un significado especial, porque no solo consiguen el objetivo de ayudar a quienes lo necesitan, sino que también contribuyen a crear una conciencia social entre las mujeres y los hombres de mañana.

Ayer, coincidiendo con el último día de clase antes de las vacaciones navideñas, varios centros entregaron a sus destinatarios los donativos que han ido acopiando en las últimas semanas. En el Alfredo Brañas de Paiosaco, toda la comunidad educativa, liderada por Agripina Alfeirán, se volcó en la recogida de alimentos para el departamento de servicios sociales del Concello de A Laracha. Y lo mismo pasó en el Xosé Pichel de Coristanco, que aportó todo tipo de productos no perecederos al banco de alimentos de Cáritas, y en el Gándara-Sofán, en el que también ayer concluyó la iniciativa Un quilo, un sorriso, en el que también participaron los vecinos de la parroquia carballesa con el fin de conseguir alimentos para la Cruz Roja.

Los alumnos del colegio que dirige Mariano Dopico llevan todo el curso ayudando en actividades solidarias. En colaboración con la ANPA del colegio Bormoio-Agualada, están recogiendo tapones para una niña coruñesa que padece parálisis cerebral y que necesita varias operaciones. Con la oenegé Glor reúnen ropa y calzado, y con Stop Sanfilippo juntan teléfonos móviles y todo tipo de dispositivos informáticos portátiles con el fin de recaudar fondos para luchar contra la enfermedad, que se manifiesta durante la niñez y que es degenerativa y mortal. La campaña sigue abierta hasta el 31 de enero, de manera que las personas que quieran hacerlo están a tiempo de cooperar.

Igual que si alguien ha pensado en participar en la recogida de juguetes de la Cruz Roja y todavía no se ha decidido, porque sigue abierta hasta el día 26. En la asamblea local de Carballo, por ejemplo, tratan de reunir regalos de Reyes para más de 170 niños de toda la comarca de Bergantiños. Aunque ha habido muchos donativos, todavía hacen falta más, sobre todo, explica la coordinadora de la entidad, Laura de la Cruz, juguetes nuevos, «que entiendan que debe ser algo que querrían para sus hijos». Pero se daría por satisfecha con una bicicleta para sortear entre los participantes en el concurso de cartas a los Reyes Magos.