Los magostos celebrados ayer tuvieron una gran acogida a pesar del mal tiempo
11 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.La lluvia, el frío y el viento invitaban a encerrarse en casa y buscar el refugio de una buena lareira (en su ausencia bastaba una estufa), pero fueron muchos los vecinos que se armaron de valor y decidieron enfrentarse al temporal disfrutando de alguno de los múltiples magostos que ayer se celebraron en la Costa da Morte. Como los niños de Muxía, que se lo pasaron en grande en los talleres de manualidades que el Concello preparó para ellos en el polideportivo, mientras que sus mayores (los niños también las probaron) disfrutaban de las tradicionales y calientes castañas.
Igual que en Razo o en la parroquia carballesa de Cances, donde el magosto, que forma parte de las fiestas de San Martiño incluyó también chocolate, bizcochos y la música del grupo Os Trastes.
Las castañas tampoco fueron plato único en Adro, donde la entidad, con presidente recién estrenado, incluyó filloas y chulas de calabaza en el menú invernal. A los niños, en cambio, más que la comida les interesaban los juegos hinchables, mientras que los mayores echaban unos bailes con los gaiteiros de Os sin son. También actuaron los grupos de la entidad.
En Riobó (Cabana) no hubo castañas, pero sí muchas risas gracias a Xosé Touriñán, Mucha de Ardebullo, que se encargó de presentar en la parroquia el Cancioneiro de Cabana.