Las Administraciones son incapaces de sacarse de encima el sambenito de la ineficacia. Al margen de las limitaciones en los servicios públicos que sufre el ciudadano a diario, ya que cada vez paga más impuestos y tasas y recibe menos, hay casos reiterados de demoras que es necesario evitar que se repitan un año tras otro de forma incomprensible. Uno de estos supuestos es, por poner un caso, la limpieza de las playas. A estas alturas del verano, cuando el estío va medio vencido, algunos llevan aburridas las canciones que tocan las orquestas y la gente anda morena por las calles, hay concellos de nuestra comarca que aún continúan con el proceso de contratación de operarios para el adecentamiento de los arenales. Se repite todos los años inexplicablemente sin que ningún gestor sea lo suficiente audaz como para solucionarlo. Sucedió algo parecido con los socorristas. Menos mal que la pertinaz borrasca hizo pasar desapercibida la ausencia de técnicos de salvamento en buena parte del mes de junio y principios del de julio. Y, por suerte, no hubo que lamentar ninguna muerte en las aguas de la Costa da Morte, como ocurrió en otras campañas. Pero con ser suficiente lo dicho no lo es todo. Hay más. El desbroce de cunetas aún se espera en muchas vías muy concurridas. Las protestas abundan por esta otra demora, lo que demuestra que la burocracia y la falta de previsión de nuestras autoridades dan lugar a una respuesta inadecuada a las necesidades de los contribuyentes, que igual preferirían más eficacia y menos paños calientes por parte de los gobernantes que recorren a diario las vías para ir a dar apretones de manos a sus votantes y no ven las cunetas cubiertas de silveiras.
Frente a la necesidad, solidaridad. Ante el florecimiento y la vitalidad de la maleza que da un aspecto salvaje a las carreteras y la basura que sigue adornando playas hay que destacar la actitud de gente que, sin ser convocada por organismo alguno, se lanza a la labor solidaria, como se ha visto días atrás en O Rostro, donde un buen grupo de voluntarios retiraron varias decenas de sacos de residuos, una mujer que arregla un jardín municipal de Malpica o un vecino de Carballo que desbrozó un kilómetro de cuneta y muchas otras personas que quieren contribuir a hacerle la vida más fácil a los demás o dar el ejemplo de que ensuciando menos los bienes públicos son más cómodos para todos.
Mostra de olería. Galicia entera tiene estos días una cita con la tradición en Bergantiños. En Buño siguen modelando el presente y mirando al futuro con materiales del pasado. Los oleiros mantienen unas de las labores más antiguas del hombre, aunque cada vez con formas más modernas. La Mostra de Olería es como un museo de los tiempos, donde hay unas piezas que podrían hallarse en las excavaciones de un castro y otras adaptadas a diseños propios del siglo XXI. La alfarería es un oficio milenario y hay que mimarlo, lo que incluye recuperar la exposición de García Alén.