La última marea del «Tabar»

dolores vázquez A CORUÑA / LA VOZ

CARBALLO

CESAR QUIAN

El naufragio le costó la vida al joven malpicán Sergio Romay Veres

14 abr 2012 . Actualizado a las 13:16 h.

El Tabar, el pesquero de Malpica que chocó contra el mercante maltés Estesky en la entrada del puerto de A Coruña el 5 de octubre del año pasado, ha quedado reducido a astillas. Operarios de la empresa Desguaces Petrallo trabajaron ayer en el muelle de San Diego para eliminar el barco que protagonizó el último naufragio mortal ocurrido en A Coruña y cuya licencia será utilizada en una embarcación de nueva construcción.

El Tabar era un pesquero de 12 metros de eslora, que fue abordado por el mercante a unos 400 metros al norte del dique de abrigo. Fue un suceso rodeado de polémica por las versiones que se ofrecieron del accidente y en las que el punto de vista de la tripulación no coincidía con el dado por otros testigos del accidente.

Debido a la colisión, la embarcación se hundió y desapareció el marinero Sergio Romay Veres, un joven de 26 años e hijo del patrón, Pedro Ángel Romay, que logró sobrevivir aunque tuvo que ser hospitalizado con síntomas de hipotermia y contusiones, al igual que los otros dos marineros que iban en el pesquero, la noche de la tragedia.

Romay Veres, que había estudiado mecánica y que llevaba cuatro años yendo a faenar, apenas sabía nadar y la noche del accidente no alcanzó a ponerse el chaleco salvavidas antes de caer al mar.

Reflote

El barco que se desguazó ayer no pudo ser reflotado, con grandes dificultades, hasta cuatro días después, cuando todavía seguía desaparecido Sergio, cuyo cuerpo se recuperó el 20 de octubre.

Reflotar el barco se consideraba necesario para desvelar las incógnitas del accidente. En su día, el patrón de un yate que navegaba en la zona había indicado que fue el Tabar el que cambió de rumbo y se cruzó en la ruta del carguero, lo que provocó que un ancla del mercante impactase contra el pesquero, pero se había cuestionado la actuación desde el Estesky, que contaba con un sistema de alarma sonoro cuando va en rumbo de colisión y también la manera en la que se alertó del accidente.

Ahora, al margen de las posibles indemnizaciones que puedan corresponderle por el siniestro, Pedro Ángel Romay, que lleva prácticamente toda su vida trabajando en el mar, está construyendo otro pesquero con el que volver a faenar.

pesquero hundido en a coruña