La policía coruñesa desmantela un mercado utilizado por carballeses
18 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Ayer por la mañana se llevó acabo un nuevo operativo policial contra la venta ambulante ilegal en el mercadillo de los Mallos, en el que operan algunos vecinos de Carballo. Y ni el dispositivo de contravigilancia desarrollado por los irregulares logró evitar que los agentes de la Policía Local de A Coruña se hiciese con una partida importante de mercancía, sobre todo ropa, calzado, menaje y perfumes.
La redada de ayer es la enésima que se desarrolla en este mercado al aire libre. Los vendedores ilegales sabían que se arriesgaban a un nuevo cerco policial, pero llegaron sobre las 9.30 horas a las inmediaciones de la explanada de la Sardiñeira.
También lo hicieron dos furgonetas de la Policía Local, que aparcaron cerca de la avenida de la Sardiñeira. Los furtivos, en cambio dispusieron su mercancía sobre lonas, plásticos o paños, debidamente preparados para huir, frente al centro cívico de los Mallos.
A la carrera
Las ventas se fueron desarrollando dentro de la normalidad, pero pendientes de la llegada de la policía. Potas a un euro, las batas de casa a cinco, o una calculadora a cincuenta céntimos.
Y así hasta las diez y media. Alguien alertó a los vendedores ilegales de que la policía estaba acercándose. Las esquinas de todas las mantas se cerraron al unísono y la huida fue total, a la carrera. A alguno de los furtivos le quedó parte de la mercancía por el camino. Los productos fueron recuperados por algunos clientes y escondidos entre los coches para que no los descubriese la policía. Era un falsa alarma. Y de nuevo a los puestos de venta. Al mediodía llegó por la avenida de Arteixo un coche patrulla. Los ilegales quisieron huir, pero a sus espaldas ya se encontraban varios motoristas de la Policía Local. La totalidad de la mercancía fue requisada y cargada en un pequeño camión.
Los agentes se adentraron entonces en el mercado. Y allí sorprendieron a dos vendedores legales, pero fuera de su ubicación. La policía decomisó la mercancía, valorada en 200 euros, e incluso las mesas, momento que los allí presentes insultaron gravemente a los agentes, e incluso uno de los ilegales intentó que la policía no se llevasen las estructuras metálicas y las tablas del puesto.