La única propuesta de la sesión de ayer, la adjudicación de la obra del cementerio de Traba, quedó sobre la mesa
09 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La fragilidad del gobierno municipal de Laxe volvió a quedar en evidencia en el pleno de ayer, en el que, a pesar de que el alcalde, el socialista Antón Carracedo Sacedón, tuvo siempre la última palabra, el ritmo lo marcaron los grupos de la oposición.
El único punto que figuraba en el orden del día, la adjudicación de la obra del cementerio de Traba, quedó sobre la mesa pese a haber pasado ya el filtro de la mesa de contratación. La popular María José Ramos Castro expuso su negativa a firmar el acta de la mesa por considerar que no se habían recogido sus intervenciones, y pidió que la propuesta quedase sobre la mesa «pola falta de información e pola falta de formalidade nos documentos». Ante la reciente sentencia sobre el Museo do Mar contraria al Ayuntamiento, los populares -y después también nacionalista e independiente- declararon su intención de no aprobar ninguna contratación que no tenga informe favorable de secretaría e intervención. Fue el secretario de la corporación el que, airadamente, defendió el trabajo de los técnicos municipales e insistió en que los informes que pedía la oposición ya figuraban en el expediente. «Tivéstedes todo o tempo do mundo para revisar a acta», aseguró, y replicó a María José Ramos que no está obligado a recoger textualmente sus palabras, sino «a esencia do que dicides». El funcionario entró en discusión con José Luis Pérez Añón, y tuvo que intervenir el alcalde.
Pero, pese a la insistencia de secretario y regidor en la legalidad del proceso, la oposición sumó seis votos contra los cinco del gobierno y la adjudicación quedó aplazada. «Nós nos dicimos que estea mal, pero queremos máis tempo para analizalo todo mellor. O que non queremos é ter ningún tipo de responsabilidade», insistió el popular Ambrosio Oróns Baña.
Asignaciones
A propuesta de José Luis Pérez Añón, el pleno también decidió suprimir las asignaciones por asistencia a plenos y comisiones, pero el acuerdo, como explicó el secretario, «non ten ningún efecto», ya que esas supuestas asignaciones no existen.
De hecho, los concejales no cobran ni un euro por dietas de asistencia, y el debate se centró en las cantidades que percibían en el anterior mandato: 30 euros por pleno y 60 por junta de gobierno. Pese a la falta de sentido de la iniciativa del edil independiente -que ya había presentado propuestas similares en anteriores mandatos-, tanto el PP como el BNG la apoyaron. El alcalde comparó la situación de Laxe con la de Ponteceso, donde todos los miembros del gobierno cobran un salario, y defendió que el trabajo de los concejales sea remunerado. «No noso goberno todo o mundo traballa, e se non merecen nin 30 euros ao mes, apaga e vámonos», sentenció.
También el BNG presentó una moción, en este caso demandando la constitución de una comisión informativa especial de asuntos del pleno, para la que tuvo el apoyo de los otros dos grupos de la oposición. Sus integrantes -3 del PSOE, 2 del PP, 1 del BNG y 1 de IxLaxe- se reunirán el sábado anterior a cada pleno para dictaminar los asuntos que se presentarán a la siguiente sesión. La corporación debatió largo y tendido sobre la posibilidad de que fuese esa comisión (que algunos confundían con la junta de portavoces) la que decidiese qué asuntos deberían ser debatidos en pleno, pero el secretario insistió en que esa es una facultad exclusiva del alcalde.
También hubo preguntas, entre ellas varias del PP por la no celebración de las fiestas, y dos del PSOE criticando visitas de representantes de la Xunta al municipio a las que no fue invitado el gobierno.