01 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Los impulsores conocen mejor la intrahistoria del FIOT, pero lo que posiblemente comenzó como un festival con humildes pretensiones culturales locales, con el tiempo, y gracias al esfuerzo, la confianza y la convicción del proyecto en el que se fueron embarcando, ha acabado colocando a Carballo en el mapa teatral gallego -de eso ya hace tiempo- y poco a poco lo va situando en el español. Y además de ejemplo artístico, es un reflejo de que la unidad da buenos resultados.