Las generaciones que desde hace más de 20 años han pasado por el colegio Eugenio López han tenido dos recreos. Uno, el que cada día partía la jornada en el centro educativo de Cee. El otro, el que tenían enfrente, el bar O Recreo, más conocido por profesores en la hora del café y padres esperando la salida que por los propios alumnos.
O Recreo se llama así, en efecto, por su cercanía al colegio. Es una empresa familiar que inició su andadura en mayo de 1986. Ernesto Duarte y María del Carmen Edreira regresaron de Suiza y decidieron abrir un negocio en su propia tierra.
Su experiencia previa en el sector se limitaba a algo más de un año de trabajo en un hotel en Appenzell, en Suiza. Allí nació -como una premonición-, Víctor Duarte, que seguiría los pasos de la familia profesionalizándose en el camino estudiando hostelería en Santiago.
La formación teórica en el Instituto de Formación Profesional Compostela la completó con prácticas en lugares de prestigio en distintos niveles.
Aprendió con Pía Lago en Las Hortensias, en Corcubión, en el hotel Bahía del Duque en Tenerife, con Pablo Pastor como jefe de cocina, en el Tryp María Pita en A Coruña y también en las tres estrellas Michelín de Can Roca. Y con todo lo sabido, volvió a casa y le dio aire nuevo a O Recreo.
«Por aí adiante está ben formarse, pero nunca tiven idea de quedar fóra, daba pena ter un local en Cee, donde se pode conseguir un produto de primeira, e non aproveitalo», cuenta Víctor Duarte.
Allí se sirven hoy en el restaurante pescados frescos de anzuelo y carnes de calidad, postres caseros y tapas y raciones en una zona de tapeo muy animada.
El local sufrió una reforma integral el año pasado y se ha adaptado a los tiempos actuales, con un aire más urbano. Si durante años el negocio se basó en la venta de bocadillos, raciones y pulpo, ahora la historia ha cambiado y en la cocina se trabaja de otra manera con productos de temporada.
En la bodega descansan más de 90 referencias en vino. Y otras 25 ginebras que se pueden tomar con pepino, jengibre, pétalos de rosa y casi cualquier cosa.
En el establecimiento, además de los padres y el hijo, trabajan, además, otras cuatro personas, personal necesario para atender a las dos partes en las que se divide, físicamente, O Recreo, en un lado el restaurante, con su vivero de marisco, y en la otra, la zona de copas y tapeo.
Ya han participado en las jornadas de Neria y se apuntan, en general, a las actividades encaminadas a difundir la buena gastronomía. El recreo es ahora distinto, pero recreo al fin y al cabo. El espíritu que lo puso en marcha sigue estando detrás de la barra, aunque con sangre más nueva.
Los palos son Ernesto Duarte Alvite y María del Carmen Edreira Arán. La astilla es Víctor Duarte Edreira.
Tras pasar por varios trabajos, Ernesto y María del Carmen se dedicaron a la hostelería. En ese campo de formó su hijo.
Pescados frescos