Los verdaderos vigilantes

M. P. Valle redac.carballo@lavoz.es

CARBALLO

Quizás más de uno (y seguro que de dos y tres) todavía sueña de forma recurrente con ser rescatado de las aguas de Santa Mónica (California) por una exuberante Pamela Anderson vestida con un minúsculo bañador rojo. Ella fue, sin duda, uno de los grandes mitos eróticos de los años noventa gracias, casi exclusivamente, a la exitosa serie Los vigilantes de la playa , que se mantuvo en antena entre 1989 y el 2001 y que se convirtió en la serie más vista de todos los tiempos.

Según el Libro Guinness de los Récords , fue seguida por más de 1.100 millones de espectadores de todo el mundo (no todos a la vez, claro). Pero francamente, en caso de peligro real, dudo que alguien quisiese ponerse en manos de la recauchutada Pamela Anderson. Y mucho menos en las frías aguas de la Costa da Morte, de donde, seguro, saldría huyendo nada más poner un pie en la orilla. En caso de peligro real, incluso solo para ser tratado de una incómoda picadura de escarapote, mucho mejor los socorristas que este verano se ocupan de las playas de la comarca y que nada tienen que envidiarle, por cierto, a los chicos que paseaban palmito por el arenal californiano siguiendo las órdenes de Mitch Buchannan ( David Hasselhoff ).

Tres de los vigilantes patrios pasaron ayer por los estudios de Radio Voz para participar en la tertulia de Voces de Bergantiños que moderó Domingo Alvite Carreira . José Barca Recarey , coordinador del servicio de socorristas del Concello de Carballo, y los vigilantes Óscar Barreiro y Brais Ruibal dejaron los arenales de Razo y Malpica (quedaron en buenas manos, las de sus compañeros) durante unas horas para contarles a los oyentes en qué consiste su trabajo y las dificultades a las que se enfrentan a diario.

Una de ellas, por ejemplo, los bañistas que no respetan sus indicaciones o que piensan que la bandera roja es un simple adorno y no un aviso claro de que nadie debe meterse en el agua. Pero, por fortuna, cada vez son menos los desobedientes y muchos más los que comprenden que no deben meterse en el agua cuando los vigilantes de la playa (los de verdad), así lo indican. No ponerse en peligro es la mejor manera de no llevarse un susto. Así de fácil.

Los socorristas que trabajan en la Costa da Morte son unos grandes conocedores de las aguas que bañan los arenales de la comarca. Igual que los marineros de la zona, cada día más preparados para enfrentarse a cualquier emergencia. Lo demostraron los que el lunes participaron en el tradicional naufragio de Laxe, una representación ideada por Avelino Lema Santos allá por los años sesenta y que hoy en día sigue poniendo los pelos de punta. En esta ocasión, Raúl Villar hizo el papel de náufrago ante la atenta mirada de miles de espectadores, entre los que estaban la conselleira do Mar, Rosa Quintana Carballo , y el patrón mayor de la localidad, José Manuel Barcia Mira . La conselleira felicitó a los marineros que participaron en la recreación, entre los que estaban José Antonio Ramos Toja y Fernando Siso (el más veterano), que junto a sus compañeros dedicaron la jornada a Mira Devesa , un gran amigo y también marinero, que este año no pudo participar en la celebración, porque se encuentra convaleciente de un accidente. Por él pidieron también a la Virxe do Carme, que un año más consiguió resucitar al náufrago y arrancó los aplausos de todos los presentes. Fue una recreación emocionante a la que siguió la interpretación de la preciosa Salve marinera, que hizo aflorar las lágrimas a más de uno.