La historia del campo de fútbol de Laxe comenzó realmente hace casi 14 años, cuando el Concello, que estaba presidido por Antonio Castro Lema, cedió el terreno para la construcción del edificio de secundaria.
Entonces parecía claro que la instalación iría para el otro lado de la carretera y se inició el relleno de la laguna, un atentado medioambiental que no llegó a concluir.
Hubo elecciones y Antón Carracedo se hizo con la alcaldía. Decidió no seguir con los trabajos y buscó una alternativa para el relleno y el dinero de la Diputación. Decidió que hubiera una piscina.
A partir de ahí empezó a mirar a la zona de O Areal y el Rego dos Cabalos, que linda con la zona de las escuelas y el polideportivo. Comenzaron las gestiones para hacerse con los terrenos y en el año 2000 se rindió homenaje a Isidro Parga Pondal en el centenario de su nacimiento. En ese momento se fraguó la idea de la cesión. A los actos asistió la nuera del geólogo, Amelia Menéndez, que poseían las fincas ansiadas, en la que, precisamente, estuvo la factoría de Parga Pondal.
En este tiempo hubo varios acuerdos con constructoras, decisiones judiciales que anulaban permutas, acuerdos que se rompieron, opciones de compra desperdiciadas y numerosos problemas relacionados, sobre todo con el urbanismo, ya que en PXOM no se ha aprobado hasta este mismo año, lo que ha dificultado más las cosas.
A pesar de todo se mantiene el convenio que el pleno de Laxe aprobó en 2005 con Amelia Menéndez para la cesión del terreno al Concello de Laxe, aunque estuvo a punto de naufragar tras el abandono de Fadesa, que logró trasladar la Red Natura.