Oficios de ayer en un marco único

M. V. CARBALLO/LA VOZ.

CARBALLO

Artesanos de once especialidades muestran su trabajo en directo en la tradicional exposición de la fortaleza vimiancesa, que sorprende a los turistas desde hace 17 años

08 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Es imperdonable pasar por Vimianzo y no pararse en su castillo. La fortaleza medieval que hace apenas unos días fue «tomada» de nuevo por las tropas irmandiñas da la bienvenida a todo el que entra en la localidad procedente de Baio y aunque la parada no esté programada, no hay turista que se resista a hacer un alto en su ruta para visitar las antiguas piedras. El castillo es un imán. Un imán en el que las sorpresas se suceden y del que todo el mundo se marcha satisfecho. Sobre todo en verano, cuando la visita a la fortaleza incluye también una fantástica muestra de artesanía en vivo que los despistados no se esperan (los veteranos la conocen bien, pues este año cumple su edición numero 17) y que disfrutan como niños.

Porque si el castillo es un imán, sus moradores de verano no se quedan cortos. Este año participan en la Mostra artesanos con once especialidades y es inevitable quedarse hipnotizado viendo cómo elaboran los objetos más hermosos. El tintineo de las palilleiras, por ejemplo, actúa como música relajante, y hay quien puede quedarse durante horas viendo con las artesanas de las asociaciones Nosa Señora da Barca (Muxía), As Nemanquiñas (Vimianzo) y Rendas (Camariñas) hacen «bailar» los bolillos a una rapidez que da vértigo. El resultado son unos finos encajes que enloquecen a los turistas, incapaces de proseguir su camino sin llevarse una muestra. Y es que todo lo que se puede ver en el castillo, desde los sombreros de paja que elabora María de la Cruz Torre, a los zuecos de Manuel Pérez o los cestos que fabrican los integrantes de la asociación Neira Marcos de Salto están a la venta. También las joyas con incrustaciones de cristal que monta en directo, sin trucos, Esther Ferreiro Romar, quien reconoce que la avalancha de turistas está aún por llegar. Será en agosto, cuando los visitantes, igual que los irmandiños, tomarán el castillo, una fortaleza a la que muchas veces llegan por casualidad y a la que se sienten atrapados al ver la maestría del cantero José Rodríguez, o las piezas que elaboran en Cee los miembros de Aspadex. Igual que el arte con la que las socias de Amigos do Liño manejan el telar con el que elaboran preciosas prendas.

Hay quien llega al castillo por casualidad, sin pensarlo, camino de otras localidades de la Costa da Morte, pero todos los que entran se van encantados. Y con el bolsillo más ligero.