Hay quien lleva años diciendo que ya va siendo hora de acabar con los localismos y apostar por la comarca. Sumar esfuerzos y conseguir una Costa da Morte poderosa, unida. Y no parece tan difícil, a pesar de que los partidos políticos no siempre sean los mismos y aunque las ideas no se parezcan absolutamente en nada, en días como los de ayer queda claro que el buen rollo supramunicipal es posible. Lo comprobaron aquellos que se pasaron por el restaurante Montevideo de Vimianzo, donde se dieron cita los trabajadores municipales de los concellos de Dumbría, Fisterra, Muxía, Vimianzo, Carnota y Mazaricos. Más de cien personas se juntaron para celebrar el día de santa Rita y no se perdieron la cita ninguno de los alcaldes.
Por allí estuvieron, brindando, comiendo, bromeando y tal vez llegando algún acuerdo histórico, el regidor camariñán, Manuel Valeriano Alonso de León , al que este año le tocó organizar la «quedada»; el de Dumbría, José Manuel Pequeño Castro ; el de Vimianzo, Alejandro Rodríguez Lema ; el de Muxía, Félix Porto Serantes ; el de Fisterra, José Manuel Traba Fernández ; el de Mazaricos; José Manuel Santos Maneiro , y el de Carnota, José Oreiro Rodríguez . Acudieron también muchos concejales y la diputada autonómica Marisol Piñeiro Martínez , y, sobre todo, los trabajadores, los que de verdad (que no se enfaden los políticos) sacan el papeleo adelante en los ayuntamientos. Seis alcaldes, seis formas de gobernar diferentes y un buen ambiente. ¿Quién ha dicho que la unión supracomarcal no es posible?
En la comida de ayer hubo muy buen «rollo», igual de bueno que en la peregrinación que realizaron algunos de los miembros de la Asociación Anchoa de Fisterra entre Santiago y su localidad. La entidad, que preside Juan Ramón Martínez Canosa , hizo el Camino bajo el lema «Ponte como queiras: Fisterra fin do Camiño» con el objetivo de dar a conocer la ruta fisterrana a todo cuando peregrino se encontraron. Pasito a pasito y tras dos días de esfuerzo, los chicos de la Anchoa, entre los que estaban Socorro Insua, Manolo Canosa Casais y Modesto Fraga , llegaron, felices, al fin del mundo. Algunos con ampollas, pero eso fue lo de menos.