«A xenética cambiou a medicina»

CARBALLO

El catedrático Ángel Carracedo acercó el mundo de la genética, desde el punto de vista de la salud y de la investigación forense, a los alumnos del IES de Ponteceso

09 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Ángel Carracedo Álvarez es un enamorado de la costa de Ponteceso. «Vivides no sitio máis marabilloso do mundo», les dijo ayer a los alumnos del instituto. Sus genes bergantiñáns por parte de padre tienen mucho que ver -él es natural de Santa Comba-, pero también sus frecuentes visitas a la comarca durante la etapa en la que su hermano trabajó como farero en las Sisargas. Aunque esa es otra historia. En realidad, lo que lo llevó ayer hasta la villa de Pondal fue la investigación genética, en la que es pionero. El profesor Carracedo, director del Instituto de Medicina Legal y de la Fundación Pública Galega de Xenómica, comenzó su charla con un guiño: «Sei que non podo competir con Gayoso», en referencia a la conferencia del día anterior. Pero él también llenó el salón de actos, y, además, los alumnos lo escucharon con gran atención durante más de hora y media y le hicieron todo tipo de preguntas. El tema se prestaba a la curiosidad de los jóvenes, a los que el director del IES de Ponteceso, Carlos Calvete, invitó a aprovechar la oportunidad de poder hablar con «unha eminencia a nivel internacional». Siempre accesible, Ángel Carracedo realizó una breve introducción sobre el ADN y sus aplicaciones. «A xenética -dijo- cambiou completamente a medicina, a bioloxía e, en certo modo, a forma de entender a vida». A los más curiosos, los animó a conseguir ADN con una receta casera: solo hay que coger medio bote de guisantes, meterlos en una lata con el doble de agua, batir, colar para un vaso, añadir un chorro de lavavajillas, remover, añadir un chorro de almíbar de piña, volver a revolver, llenar con el líquido resultante un tubo de cristal hasta la mitad y completar con alcohol. Bastará como moverlo dos veces para que el ADN se desprenda. Es un experimento, aseguró, que «sae sempre», y que también podría hacerse con saliva, «pero teriades que estar cuspindo todo o día», bromeó. Ángel Carracedo diferenció entre las aplicaciones de la genética para la salud y para la investigación forense. Calificó el Proyecto Genoma Humano como «o máis importante da historia da humanidade», e insistió en que, a pesar del intenso trabajo de investigación de las últimas décadas, «hai moitas cousas que aínda non sabemos». Desde su punto de vista, la genética va a permitir saber «o que hai detrás das enfermidades», y eso permitirá «que poidamos clasificalas mellor e tratalas mellor». En ese sentido, el catedrático aseguró que en los próximos años se producirán muchos avances. E incluso antes. Así, por ejemplo, apuntó que uno de los equipos que dirige concluirá dentro de unos meses una investigación que permitirá distinguir genéticamente a los gemelos idénticos. Aludió también, por su repercusión en la comarca, al tipo de ataxia que afecta «a moitas familias da zona», según se ha descubierto recientemente. Pero Carracedo es también una eminencia en la medicina forense. Su equipo, «unha especie de CSI», ha contribuido de forma decisiva en los últimos quince años a resolver todo tipo de casos. Fueron ellos quienes analizaron la bolsa y los objetos personales hallados en la furgoneta vinculada a los atentados del 11-M, o también quienes demostraron que la princesa Anastasia de Rusia murió junto a los demás miembros de su familia. La clave, aseguró, es «facer as cousas con ilusión», y traspasó a los alumnos una dedicatoria que su abuela le legó: «Mira a estrela e trata de alcanzala. Non importa que estea lonxe».